EN BREVE

10.01.2022

Una brújula para el Paleomagnetismo y el Magnetismo ambiental

En memoria del Dr. Roberto Stanley Molina Garza

L.P.C. Julieta Espinosa

Dr. Roberto Stanley Molina Garza. Ilustración: Jorge Alcántara 2022
L.P.C. Julieta Espinosa

«De la misma manera, la magnetita tiene por naturaleza sus dos polos, uno norte y uno sur, puntos fijos y definidos en la piedra, que son los extremos primarios de los movimientos y los efectos, los límites y reguladores de las diversas acciones y propiedades. Debe entenderse, sin embargo, que no emana de un punto matemático la fuerza de la piedra, sino de las partes mismas. Y todas estas partes del todo -si bien pertenecen al todo-, cuanto más cerca están de los polos de la piedra, más virtudes adquieren y derraman sobre otros cuerpos. Estos polos miran hacia los polos de la Tierra, se mueven hacia ellos y están sujetos a ellos».

 

La anterior puede ser considerada la primera alusión científica al campo magnético de la Tierra, que escrita en 1600 por el médico, físico y filósofo natural inglés William Gilbert, marcó un parteaguas en el entendimiento -por decir lo menos- del funcionamiento de las brújulas. Fue en su libro, De magnete. Magneticisque corporibus, et de magno magnete tellure, donde sentó las bases del geomagnetismo; mismas que siglos más tarde continuarían inspirando a geocientíficos en la búsqueda de evidencias sobre la evolución de la Tierra.

 

Este fue el caso del Dr. Roberto Stanley Molina Garza, investigador dedicado al paleomagnetismo, la tectónica, la estratigrafía y el estudio de las propiedades magnéticas de las rocas, quien -de carácter audaz- decidió adentrarse en una de las controversias científicas más notables sobre el reposicionamiento de ciertas porciones de México, durante la desintegración de aquel supercontinente existente hace 300 Ma (millones de años), conocido como Pangea.

 

La confirmación de la hipótesis del giro antihorario (hacia la izquierda) del Bloque Maya en la apertura del Golfo de México, durante el Jurásico Medio (hace 175,6 ± 2,0 Ma), fue su máxima contribución a las Geociencias. Un resultado que descartó las posibilidades del giro horario (hacia la derecha) o la inexistencia de éste durante la ruptura de Pangea, que dio lugar a la formación del Golfo de México.

 

Si bien continuó con su línea de investigación en paleomagnetismo en diversas regiones del territorio nacional, no limitó sus capacidades académicas e incursionó en nuevas áreas; así es que fue pionero del magnetismo ambiental; una disciplina que busca interpretar condiciones medioambientales a partir de la conjunción del magnetismo de rocas y el análisis de indicadores propios de un lugar.

 

Es en este punto, que con 78 artículos indizados de acuerdo con la base de datos Scopus, 1130 citas en 801 artículos, 183 coautorías y un nutrido número de posgraduados a quienes dirigió y brindó su amistad, cabe decir que las Geociencias perdieron a un destacado investigador. El 29 de diciembre de 2021, el Dr. Roberto Stanley Molina Garza fue privado de la vida en un intento de asalto en el municipio de Villagrán, Guanajuato, dejando un amplio legado científico y el recuerdo entrañable en quienes lo conocieron.

 

Multidisciplinariedad, perspicacia, humanidad, rigurosidad académica, capacidad divulgativa e impulso vocacional son algunas de las características que sus alumnos y exalumnos destacan de su persona. Continuadora de su trabajo en el área del magnetismo ambiental, la Dra. Ana Gabriela Castañeda Miranda compartió algunas experiencias entorno a dichas cualidades, las cuales formó durante el desarrollo de su doctorado en Ciencias de la Tierra en el Centro de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (CGEO-UNAM), Campus Juriquilla.

 

A decir de ella, el Dr. Molina Garza tenía un cerebro particular, de gran perspicacia y practicidad. En cierto momento, mientras trabajaba con su compañero de laboratorio, el Dr. Harald Böhnel Norbert, una revista «me estaba negando la publicación de un artículo; entonces, Roberto -con quien aún no interactuaba mucho- me vio sumamente estresada, se acercó, leyó el documento y, al instante, señaló los cambios que debía hacer. Resultó en uno de los mejores artículos que he publicado».

 

Además de su atino en la solución de problemas, quien fuera investigador del Laboratorio de Paleomagnetismo y Magnetismo de Rocas del CGEO-UNAM resaltaba por su orientación multidisciplinar en el ámbito académico, así es que colaboraba con científicos de distintas áreas y aceptaba alumnos con formaciones distintas a las Geociencias.

 

La Dra. Castañeda Miranda fue una de ellas. Maestra en Ingeniera hidráulica y ambiental, llegó al CGEO-UNAM a realizar su doctorado en Ciencias de la Tierra con un proyecto que exigía una mezcla de química, hidráulica y magnetismo ambiental; un reto que asumió de la mano del Dr. Molina Garza dentro de la línea de investigación de la que él había sido iniciador y de la cual sus artículos son referente internacional.

 

«Soy ingeniera química de formación. Para ingresar al doctorado, luego de hacer el examen y sostener una entrevista, me pidieron tomar una clase sobre Geología. Cuando tomé la materia [impartida por el Dr. Molina Garza], yo no estaba en el nivel en el que estaban todos los geólogos, mas él tuvo la paciencia para explicarme y darme las lecturas necesarias para nivelarme».

 

El apoyo era equitativo para sus estudiantes, solía empatizar con sus situaciones particulares, sobre todo con aquellos que provenían de otros países o estados del país. Así, por igual, abría su casa para convivencias y extendía invitaciones a salidas de campo, que tenían por objetivo mostrar los distintos trabajos que eran realizados en el CGEO-UNAM.

 

«Nos abría el mundo y nos instaba a hacer multidisciplinares. En las salidas de campo, bromeaba en todo momento con su humor muy particular. Yo era muy propia en ese momento, le hablaba precediendo su grado académico, ‘de Dr.’, pero él quitaba esa barrera, te pedía llamarle por su nombre, te hacía sentir en casa y elevaba el autoestima».

 

Su trabajo sobre magnetismo ambiental estuvo rodeado de investigadores como el Dr. Harald Böhnel Norbert (México), Dr. Marcos Adrián Eduardo Chaparro (Argentina) y Dr. José Fernando Duque Trujillo (Colombia); así como numerosos científicos estadounidenses, aliados durante su estancia en la University of New Mexico en Alburquerque, NM, EE.UU., de donde fue repatriado a México en 1998.

 

El impulso vocacional que brindaba a sus alumnos iba más allá de las aulas, destacaba las cualidades de cada uno y las expresaba ante colegas investigadores, que veía como futuros destinatarios de potenciales posdoctorantes. La camaradería que tenía con ellos, sin embargo, no le impedía ser considerado un profesor exigente, de alto rigor académico, a su decir: «muy duro».

 

El Dr. Molina Garza fue el revisor de la tesis de grado de la ahora Dra. Castañeda Miranda, que dirigida por el Dr. Harald Böhnel Norbert, llevó por título Caracterización y monitoreo magnético-ambiental de partículas suspendidas del aire urbano. Un trabajo del cual casi deserta y al que le atribuye su consecución.

 

«Gracias a él terminé este proyecto, cada una de sus palabras sirvieron para que no desertara, por eso en las dedicatorias de mi tesis puede leerse: ‘A Roberto Molina, por ser el mejor de los amigos y creer en mi capacidad, que con su inteligencia, comprensión y aliento me bancó e impidió en varias ocasiones que desistiera de este proyecto tan importante para mi vida’».

 

Su personalidad alegre y festiva le llevaron a ser un divulgador en todo ámbito de su labor científica, en especial, al momento de entrar en contacto con los habitantes de las comunidades cercanas a los sitios donde realizaba trabajo de campo. Estaba abierto a escuchar y responder las inquietudes de los habitantes, despertadas por la presencia de su grupo.

 

La Dra. Castañeda Miranda recuerda que «en alguna ocasión, un señor salió a su encuentro y le pidió ayuda con una plaga que afectaba a uno de sus árboles. Aunque no tenía relación alguna con su área, lo escucho y acompañó a su casa para ver el árbol para, finalmente, orientarlo sobre lo que tenía que hacer con él».

 

La comunidad geocientífica nacional e internacional ha condenado el asesinato del Dr. Roberto Stanley Molina Garza y exigido justicia a las autoridades. Un llamado al que Serendipia se une asentando el legado que deja en la ciencia mexicana.

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