15.01.2020

Lactancia Materna

Dra. Alma Gámez Varela

Dra. Alma Gámez

Hoy en día, la mayoría de las mujeres embarazadas desean dar lactancia materna a libre demanda a sus bebés. El famoso «oro líquido», que podemos ofrecer a los recién nacidos hasta mínimo los dos años de edad -según menciona la Organización Mundial de la Salud-, ha mantenido redes sociales, revistas, foros internacionales y artículos científicos llenos de información sobre el tema, captando la atención de mamás expertas en el área de la salud y de las que no lo son, debido a tantos mitos y realidades que existen entorno a qué tan buena y necesaria es la lactancia materna.

 

Cierto es que si quisiéramos comprar una onza de leche materna en un banco de leche de la Human Milk Banking Association of North America (HMBANA), no podríamos hacerlo sin prescripción médica. Si la tuviéramos y nuestro seguro la pagara, cada onza tendría un costo de $4.40 dls (aproximadamente, $67.00 pesos mexicanos), es decir, cada botellita de cuatro onzas valdría $268.00 pesos y lo que un bebé toma diariamente a las seis semanas de nacido representaría un costo de $1,608.00 pesos.

 

Es un costo elevado pero es más costoso un hospital con un bebé enfermo, tanto en el aspecto económico como en el emocional. Parecería algo novedoso pero no lo es, el primer banco de leche humana en el mundo abrió sus puertas en 1909, en Viena, Austria. El primer banco de leche de Norteamérica abrió unos años más tarde, en 1919, en Boston, continuando la tendencia hasta la década de 1980, cuando ante el temor de la transmisión del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) a través de la leche materna, cerraron casi la totalidad de ellos. Los resultados de la investigación científica, que aseguraron la seguridad de la leche humana donante pasteurizada, y el establecimiento de HMBANA en 1985, los bancos de leche se hicieron más fuertes que nunca.

 

En la actualidad, miles de bebés prematuros extremos o bebés internados en Unidades de Terapia Intensiva Neonatal, por cualquier otra circunstancia o patología, en EE.UU. y Canadá reciben leche humana donante que les salva la vida cada año.

 

En México, a pesar del poco interés que existe en el tema, tenemos 40 bancos en todo el país pero sólo 20 en funcionamiento. Ocho de ellos en el Estado de México, cada uno de los cuales recibe alrededor de 1500 litros de leche humana donada al año, ayudando al crecimiento y desarrollo de los bebés prematuros mexicanos, a pesar de la baja cultura de donación que tenemos.

 

Los mitos sobre los bancos de leche humana son un factor muy importante, la gente no está bien informada al respecto, y es que las madres que donan leche materna son sometidas a exámenes de sangre y, les es elaborada una historia clínica completa para asegurar que estén completamente saludables y en estado óptimo para donar.

 

Por otro lado, existen también niños sanos que son nacidos a término y pudieran ser beneficiados al consumir leche materna, pero sus madres no pueden lactarlos por las siguientes circunstancias: diagnóstico de algún tipo de cáncer o de VIH, de entre los principales motivos.

 

La mayoría de la población sana con niños nacidos a término que pueden amamantar perfectamente en casa, han de conocer los siguientes beneficios:

 

  • Es la continuación del proceso natural de reproducción.
  • La succión estimula la producción de hormonas que contraen el útero y ayudan a eliminar los loquios (restos de sangre y placenta que quedan tras el parto). La lactancia materna ayuda a incrementar los niveles de oxitocina, hormona que ayuda a reducir el sangrado postparto y a contraer el útero para que el cuerpo de la mujer vuelva a la normalidad más pronto.
  • Ayuda a perder peso de forma natural. Dar de mamar consume entre 450 y 500 calorías al día, lo que ayuda a la mamá a perder peso más rápidamente después del embarazo.
  • Existe evidencia científica que asocia amamantar con un menor riesgo de osteoporosis; cáncer de mama, útero y ovarios; e infecciones de las vías urinarias.
  • Supone un ahorro de tiempo y dinero. La leche materna es gratis y el precio de la de fórmula de bebé es bastante alto, así que el ahorro es considerable. Además, está siempre lista y disponible. No requiere preparación ni recipientes especiales, está a la temperatura ideal y el bebé decide la cantidad que necesita.
  • Favorece el descanso. Las tomas nocturnas son más fáciles, ya que la hormona prolactina, que estimula la producción de leche, tiene un efecto relajante en la madre y el bebé.
  • Favorece el contacto físico entre la madre y el bebé. La oxitocina también se relaciona con el surgimiento de sentimientos positivos, como amor, apego y felicidad. Niveles elevados de esta hormona durante la lactancia materna hacen a la mamá menos propensa a padecer depresión postparto y, de paso, ayuda a establecer el apego materno con el bebé.
  • La capacidad de satisfacer física y emocionalmente al bebé aumenta la autoconfianza de muchas madres.

 

La leche humana no tiene un costo elevado, lo que tiene es un valor incalculable por sus beneficios. El calostro está compuesto por proteínas, anticuerpos y beta-carotenos, y una baja cantidad de lactosa y grasa. Es la composición ideal para el recién nacido. La leche madura está compuesta por las cantidades adecuadas de hidratos de carbono, proteínas, grasas, minerales, vitaminas, enzimas digestivas, hormonas y anticuerpos.

 

El bebé tiene la capacidad de regular la composición de la leche y adaptarla a sus necesidades. La composición de la leche va cambiando a lo largo de la toma. Al principio, sale leche más diluida y al final, sale leche rica en grasa. No es lo mismo tomar 100 ml de un sólo pecho que tomar 70 ml del primero y 30 ml del segundo o 50 ml y 50 ml. Por este motivo, se recomienda siempre vaciar un pecho antes de empezar con el otro, aunque la cantidad al final de la toma sea diferente.

 

Si aconsejamos a alguna amiga o familiar con sustituir la leche materna por la fórmula, sólo por comodidad, es prácticamente sustituir un diamante con una piedra. Amamantar es difícil, es cansado, en ocasiones doloroso -porque la mujer se está recuperando de un parto o cesárea, y físicamente y emocionalmente tiene sus propias dolencias y malestares-, pero no será para siempre y ese tiempo pasará volando.

 

De ser necesario, utilizar fórmula también es correcto. Las mujeres que se encuentran en esa situación necesitan todo el apoyo de su familia, personal médico y de la sociedad para que no sientan que están alimentando mal a sus hijos. Como ha sido mencionado, existen bancos de leche materna para que alimenten a su bebé si ellas no pueden hacerlo. Ahora que, si por otra circunstancia tampoco pudieran tener acceso a ella, existen fórmulas buenas que cubren las necesidades del bebé. El amor de una madre al alimentar a un ser humano siempre será el mismo sin importar la forma.

 

Existen madres que caen en depresión por no poder amamantar que, en muchos casos, la información puede ayudar. Hoy en día, existen promotoras de lactancia, profesionales de la salud y expertos en el tema dedicados a este fin. Si se encuentra en esta situación o tiene alguna conocida con este tipo de inquietudes, acérquense a su médico o personal de lactancia cercano. En redes sociales hay muchas personas -profesionales de la salud- ofreciendo ayuda sobre la técnica y problemas relacionados con la lactancia materna (grietas, dolor, mastitis, etc.).

 

El cuerpo de la mujer lleva miles de años lactando, con el apoyo emocional y la información adecuada, este proceso no debe parar.

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