19.11.2022

Las croquetas anticonceptivas para perros  

Dra. Sheila Iraís Peña Corona

Fotografía: Dra. Sheila Irais Peña Corona

Se ha vuelto normal que al salir de casa nos encontremos con perros en situación de calle, especialmente en aquellos lugares públicos en los que la afluencia humana es alta -mercados, parques y jardines-, y es que, desde tiempos ancestrales, la relación entre humanos y perros ha sido tan estrecha, que incluso es un factor predominante en el éxito reproductivo de los caninos.

 

Otro factor imprescindible para la continuidad y descendencia de los caninos es su alta prolificidad, ya que una perra puede gestar -según la raza- más de 15 cachorros por camada; los espermatozoides caninos son viables hasta siete días dentro del aparato reproductor de la hembra, «esperando el momento de fecundar» en criptas vaginales, y por si eso fuera poco, los espermatozoides pueden entrar al ovocito canino antes de que éste haya madurado.

 

La sobrepoblación canina actualmente se ha convertido en un problema de salud pública en México, debido a los problemas con los que se relaciona: enfermedades zoonóticas -ya que los perros pueden ser reservorios de enfermedades que pueden afectar al ser humano, permitiendo la propagación y perpetuación de éstas-, problemas viales, depredación de fauna silvestre y animales de abasto, entre otros.

 

Es difícil conocer la cantidad de perros no domiciliados, se requiere realizar metodologías que incluyan el conteo de perros por zona; sin embargo, debido a que los perros pueden caminar grandes distancias en busca de comida, a que todos los días hay nacimientos de caninos en la calle, además del abandono activo de dichos animales por las personas, el problema se vuelve más complejo.

 

A pesar de que es difícil estimar el tamaño poblacional y las características demográficas de los perros, es necesario hacerlo si realmente se quiere controlar la sobrepoblación canina, ya que conocer dichos datos permitirá elaborar un presupuesto y, realizar estrategias para formular y abordar políticas públicas dirigidas al control poblacional canino.

 

¿Cómo podríamos controlar la reproducción de perros sin tutor? Es una pregunta que muchos investigadores alrededor del mundo nos hacemos. Es cierto que hay innumerables elementos que intervienen en la resolución a la pregunta, el contexto social, histórico, económico y cultural del sitio particular del que se trate. Actualmente, el control de dicha población se basa en esterilizaciones quirúrgicas, pero tiene inconvenientes como que se requieren condiciones de asepsia, instalaciones, material y personal especializado para realizarlas adecuadamente, lo que dificulta llevarlas a cabo en aquellos perros sin tutor.

 

Hay métodos anticonceptivos alternativos dirigidos también a la población canina, la investigación actual incluye biología molecular como el uso de ARN interferente, espermicidas, DIU, implantes transdérmicos, vacunas, esterilización química en testículos -se inyectan sustancias que necrosan el tejido-, pero suelen ser costosos, invasivos o de difícil acceso.

 

Sería ideal tener un anticonceptivo oral eficaz y de fácil administración que ayude al control reproductivo del perro. Al conocer el potencial de los fitoestrógenos para alterar la reproducción de otros animales domésticos como el caballo, cabra, oveja, entre otros; éstos se utilizaron como potenciales anticonceptivos de origen natural en las perras, pues los fitoestrógenos son compuestos que provienen de algunas plantas, que «imitan» el efecto de hormonas reproductivas endógenas.

 

Dicho sea de paso, hay estudios que comprueban que las personas que consumen altas cantidades de legumbres y leguminosas ricas en fitoestrógenos como la soya, alfalfa y germen de trigo, pueden presentar alteraciones reproductivas. Incluso, sabiendo el potencial endocrino de los fitoestrógenos, es común que se usen como terapia de reemplazo estrogénico en mujeres en etapa de menopausia, pero ya hablaremos de ello en otra ocasión...

 

Siguiendo con el eje inicial, hace algunos años realizamos un estudio con perras de distintas edades y razas, y las seguimos por al menos seis meses para probar el efecto de los fitoestrógenos en la fisiología reproductiva de las perras, con el objetivo de conocer si la administración por una sola ocasión del fitoestrógeno depositado en una croqueta comercial afectaba su ciclo estral.

 

Se obtuvieron resultados en su mayoría satisfactorios. Por ejemplo, se retrasó dos meses el celo en aquellas perras que estaban por iniciar un ciclo estral, además, cuando estas perras se montaron no quedaron gestantes -lo último fue reportado por los propietarios-. A pesar de los resultados obtenidos, se necesitan aún diversos estudios para poder tener un fármaco completamente eficaz en todas las etapas del ciclo estral de las perras. Sin duda es y será complejo, pero seguimos trabajando en ello.

 

Es complicado el trabajo experimental con caninos. En términos reproductivos, el ciclo estral de la perra dura en promedio seis meses, no así en roedores, conejos, animales acuáticos, en los que el ciclo reproductivo en la mayoría de los casos no pasa los 30 días. Es decir, se requiere de un tiempo prolongado para seguir un solo ciclo estral en perras en comparación con otros animales. Aunado a que la perra tiene particularidades en su fisiología reproductiva, que hace complejo el uso de modelos animales para evaluar distintos fármacos.

 

Finalmente, el mantenimiento, espacio, e instalaciones requeridas para tener caninos en experimentación hace difícil el manejo y experimentación con ellos. Sin contar a las protectoras de animales y propietarios de albergues que están en contra de la experimentación en perros. Afortunadamente, encontramos personas que nos permitieron realizar este experimento con sus animales.

 

Finalmente, me parece que en nuestra sociedad el lugar del perro tiene dos aristas, por un lado, se encuentra aquel canino que está en casa y que es sumamente cuidado al grado de ser considerado un «perrijo» y, por el otro, se encuentra el perro que es maltratado, amarrado en una azotea, expuesto a condiciones climáticas desfavorables sin resguardo.

 

Como decía con anterioridad, el problema de la sobrepoblación canina es multifactorial, relacionado por supuesto a la educación y cultura de los humanos. Resaltamos la importancia de la responsabilidad de las personas al adquirir un perro, el compromiso debería ser por toda la vida del animal. Si no se tiene conciencia del problema que implica el abandono en las calles de caninos sin esterilizar o de permitir que la gestación canina llegue a término para después «regalar» a los cachorros sin un control de su reproducción a futuro, este problema no se va a terminar, incluso, si tenemos un anticonceptivo eficaz que no sea invasivo para dicha especie.

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