19.09.2019

Tercer trimestre ¿parto o cesárea?  

Dra. Alma Gámez Varela

Ilustración: Jorge Alcántara 2019
Dra. Alma Gámez

«¿Y qué vas a querer, parto o cesárea?» Ésta es la pregunta que se apodera de nuestro acontecer cuando el vientre de embarazada se hace notar en su máxima expresión; hemos llegado al tercer trimestre y junto con él, preguntas como: ¿qué será mejor para el bebé, nacer por parto o por cesárea?; ¿si me decido por la cesárea, tardaré más en recuperarme?; ¿será que puedo tolerar las contracciones?; si todas mis amigas pudieron, ¿por qué yo no?; ¿y… si yo no? Nos precipitamos ante estas interrogantes y nos agobiamos tratando de tomar una decisión, en ocasiones, sin consultar a nuestro médico.

 

Antes de intentar decidir la vía de nacimiento del bebé, es importante realizar la ecografía avanzada de tercer trimestre -también llamada ecografía de bienestar fetal-, con la cual es evaluado el crecimiento y la circulación sanguínea fetal para identificar a los bebés con problemas de crecimiento y, evitar su muerte o daño cerebral. También con ella es evaluada la función cardiaca y la madurez pulmonar fetal, lo que permite programar el nacimiento en el momento oportuno.

 

Además, la ecografía avanzada permite predecir el riesgo de pérdida de bienestar fetal durante el trabajo de parto, es decir, saber si el bebé va a tolerarlo (sí, antes de decidirlo como madres, debemos saber si nuestro bebé está preparado para dicho evento) y, finalmente, predecir el desarrollo neurológico infantil, para identificar en vida fetal a los bebes con riesgo de presentar alguna alteración en su conducta, lenguaje o aprendizaje posterior al nacimiento.

 

Todos estos factores son necesarios de valorar en el tercer trimestre y es posible hacerlo mediante un ultrasonido de aproximadamente una hora. Ahora, si todo resultó como esperábamos y, el bebé y la madre se encuentran en óptimas condiciones para decidir la vía de nacimiento, hablaremos sobre las ventajas y desventajas de cada una de ellas.

 

Comencemos con el parto. El parto natural, también llamado parto eutócico, corresponde al parto vaginal producido al término del embarazo. Todas las mujeres esperamos que el trabajo de parto sea breve, sin complicaciones, con contracciones manejables, algunos pujos y, después, un hermoso bebé. Pero las cosas no siempre resultan así, ya sea porque el embarazo llegó a límite y no se ha establecido un trabajo de parto, o porque existe una indicación médica que aconseja finalizar el embarazo para evitar riesgos fetales y/o maternos (inducción del parto), esto es, ayudando al cuello del útero a dilatar e iniciar con las contracciones.

 

En la situación anterior, también podría procederse a un parto instrumentado; aquel que en el momento del expulsivo, se requiere la utilización de un instrumento (fórceps). Algunos casos en los que se recurre a su uso son: ante expulsivos muy prolongados o en los que el bebé no desciende en posición ideal y necesita ayuda -por ejemplo, para rotar su cabeza-; así como aquellos de madres con cardiopatía o patología pulmonar.

 

En general, el parto instrumentado es un procedimiento de gran seguridad y del que es importante remarcar que las indicaciones son muy restrictivas. Nunca se utiliza para sacar a un feto que «no sale», se usa siempre cuando la cabeza del bebe ya haya pasado la parte ósea de la pelvis de la madre y, sólo se ayuda en la fase final y cuando no tiene que pasar por canal óseo alguno. En manos expertas, no incrementa la presión sobre la cabeza del feto, como se suele creer, y en cambio, logra evitar complicaciones graves para el feto y la madre. Si hay alguna duda sobre si el feto «pasa o no pasa», sin duda se hace una cesárea.

 

Sin entrar en descripciones muy detalladas, mencionaré de forma simple las situaciones en las que los médicos aconsejan o sugieren que se realice una cesárea:

 

1. Desproporción cefalopélvica: si el canal del parto no permite que el bebé pase, no encaja bien en la pelvis de la madre, el feto es demasiado grande o la pelvis materna muy pequeña.

 

2. Si el feto no tolera el parto: si durante la ecografía del tercer trimestre o durante el trabajo de parto se considera que el bebé tiene riesgo de sufrimiento, la alternativa es la cesárea para protegerlo. A manera de ejemplo, imaginemos a una persona que tiene cruzar un río aguantando la respiración un minuto varias veces, si la persona no está en adecuada condición física antes de iniciar la travesía (problema del bebé), si el tanque de oxígeno no funciona (problema de la placenta) o si el río es demasiado largo (parto prolongado), la persona llegaría con graves complicaciones al final o simplemente no llegaría. En estos casos, es mucho mejor sacarla antes.

 

3. Riesgo materno: a pesar de ser la indicación menos frecuente, pues el cuerpo de la mujer está diseñado para soportar el trabajo de parto y lo ha hecho durante toda la existencia de la humanidad, en ocasiones, no es posible por diferentes motivos: falta de dilatación, el bebé no desciende o presentación anómala del bebé (transverso o sentado).

 

En nuestro país existe una «epidemia de cesáreas», dos de cada tres cesáreas que se realizan en México son innecesarias. A nivel nacional, 45 de cada 100 nacimientos son por cesárea, según las últimas estadísticas de la Secretaría de Salud, realizadas en 2015. Esto es el triple del máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La gente hoy en día le ha perdido el miedo a la cesárea, las mujeres en México con más riesgo de ser sometidas a cesáreas no requeridas son las mismas que tienen mayores privilegios en otros ámbitos: estratos económicos altos, servicios de salud privados, altos niveles de educación, habitación en zonas metropolitanas, primerizas y mayores de 35 años.

 

Las parejas suelen solicitar cesárea por diversos motivos no médicos, como que el hijo nazca el día en que cumple años el abuelo u otros factores poco más contundentes como el temor a la incontinencia posparto.

 

La cesárea es una intervención segura, sin embargo, debe recordarse que es una intervención quirúrgica y, como tal, tiene más complicaciones que un parto vaginal. Por lo tanto, debe realizarse siempre bajo indicación médica estricta.

 

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