Píldoras Médicas

11.04.2018

Prueba de ADN para el control del peso corporal

Dr. Carlos M. Arróyave Hernández

Ilustración: Jorge Alcántara

Está bien establecido que la presencia de obesidad o sobrepeso es un problema multifactorial, por lo tanto, la dieta es sólo uno de los factores que la causan. Con frecuencia escuchamos que una persona trata de encontrar la mejor dieta o manera que le permita bajar peso con el menor número de cambios posibles en su estilo de vida, sabiendo que tiene malos hábitos alimenticios. La mayoría han tratado más de una dieta o forma y han bajado de peso, pero existe un bombardeo a través de los medios de comunicación que nos presenta una nueva dieta o método para perder más kilos. Así, recientemente, están siendo ofertados análisis del ADN personalizados para poder conocer qué dieta resultaría la más conveniente.

 

Numerosas investigaciones se han publicado asociando la obesidad con la genética, pero algunas de ellas no se han podido replicar o confirmar. Esto pudiera estar relacionado con factores como el tamaño del grupo estudiado -que puede ser pequeño-, un desequilibrio entre las variantes causales y probadas, la heterogeneidad fenotípica y genética, entre muchos otros. De cualquier manera, se ha descrito que hay genes que participan en forma importante en la regulación del balance energético. Algunas de las observaciones genéticas y su asociación con alteraciones metabólicas han sido inicialmente observadas en animales de laboratorio y posteriormente llevadas al humano.

 

Una interesante recopilación de datos en este tema, lo tenemos en el artículo del investigador Canizales-Quintero, quien en 2008 encontró 244 publicaciones que reportaban 22 genes asociados con la obesidad. Ambos números han aumentado en forma importante en la última década, debido a que la obesidad ha venido a ser un problema de salud generalizado.

 

Un ejemplo de la forma en que se lleva a cabo un estudio de genética y obesidad, lo tenemos con Aller y colaboradores (2017), en el cual 587 sujetos participaron en un programa multidisciplinario que involucraba: dieta, apoyo psicológico y aumento de la actividad física. En todos ellos se determinó previamente el genotipo de 30 polimorfismos de 25 genes, y se evaluó la pérdida de peso a los tres y 12 meses de iniciado el programa. Conociendo los resultados de los estudios genéticos, se predijo que ciertas personas perderían más peso que otras y así fue. En las personas que presentaron una combinación de genotipos específicos conocidos, asociados con la regulación de depósitos de grasas y adipocitos, la pérdida fue mayor.

 

En esta ocasión, haré referencia a la función que tienen algunos de los genes asociados con la obesidad y su identificación comercial. Es importante hacer notar, en forma simplista, que cada uno de ellos está ligado a una serie de funciones biológicas de muy diferente índole:

 

INSIG-2: Éste es un gen que principalmente se ha estudiado por su asociación con el cáncer pancreático. Se encuentra en el retículo endoplásmico y bloquea el proceso regulatorio de esteroles como proteína de unión. Se ha publicado que la deficiencia en ratones causa un marcado aumento de los precursores del colesterol. Este gen se encuentra involucrado en el desarrollo del paladar, metabolismo de esteroides y lípidos, respuesta a la insulina y lípidos, procesos de biosíntesis de colesterol y metabólico de triglicéridos. Su asociación con obesidad fue positiva en una población caucásica y afroamericana, pero en otros estudios en caucásicos esto no fue confirmado. Curiosamente, Loos y colaboradores observaron asociación con un riesgo disminuido de obesidad. Los resultados hacen suponer que el gen pudiera estar enlazado a otras variantes.

 

ADBR2: Es un gen asociado con el receptor adrenérgico beta 2, que es un miembro de la superfamilia de la proteína G de unión de receptores (alfa 1A, alfa 1B, alfa 1D, alfa 2A, alfa 2B, alfa 2C, beta 1 y beta 3) y se ha visto involucrado en el humano con la aparición de asma nocturna, obesidad y diabetes tipo 2, así como con caminos de regulación de lipolisis en adipocitos.

 

GNB3: De este gen, las unidades beta son importantes reguladores de las subunidades alfa, así como de ciertas señales de transducción de receptores y efectores. El polimorfismo de un simple nucleótido (C825T) en este gen, está asociado con la presencia de hipertensión esencial y obesidad. En los procesos biológicos, regula la presión arterial, la respuesta celular a estímulos de glucagón y diferentes signos de transducción, entre otros.

 

FTO: En ratas, se encontró que a través de su acción sobre el hipotálamo, se asocia con la estimulación a la ingesta de alimentos. Dentro de los procesos biológicos, se involucra en la regulación del crecimiento del organismo, sistema respiratorio, depósitos de lípidos, desarrollo de tejido adiposo y diferenciación de células adiposas; por lo que en algunos estudios se le asocia con la presencia de masa de grasa corporal y proteínas asociadas con la obesidad. Hay un estudio de 38 759 personas en Europa, en el que se encontraron variantes de este gen que identificaban riesgo a la obesidad. Si había una copia de este alelo, el aumento fue en promedio de 1,2 kg en relación con aquellos que no lo tenían. Si tenían dos copias fue de 3 kg. También se le ha encontrado en pacientes con Alzheimer y pacientes con síndrome metabólico.

 

MC4R: La regulación del apetito fue estudiada inicialmente en ratones, cuando se identificó el gen ob, cuyo homólogo en el humano es la leptina. Una vez identificado, fue posible descifrar parte del complejo regulatorio del apetito y gasto energético que incluye al gen de la leptina y sus receptores, el receptor de la hormona estimulante de alfa melanocortina (MC4R), la propiomelanocortina (POMC) y la prophormona convertasa-1. Las mutaciones en el gen MC4R representan entre 6 % y 8 % de los casos de obesidad, y las variantes pueden observarse hasta en 22 % de la población, en donde hay un alto riesgo en el aumento del apetito y disminución en la satisfacción de alimentarse por reducción de los niveles de MC4R en el hipotálamo.

 

GAD2: Fue uno de los primeros genes que se estudiaron en relación con la obesidad considerando la vía hipotálamo-ingesta de alimentos. Al igual que en el gen INSIG-2, se han publicado estudios contradictorios. Por un lado, afirmando esta asociación, tenemos a investigadores franceses en adultos y niños encontrando que es positiva; en cambio, ha sido negativa en estudios alemanes, canadienses y americanos. Nuevamente, las investigaciones en este sentido muestran que es un problema complejo y sugiere asociación con otros factores en cada población estudiada.

 

El problema de la obesidad y el ADN es que en los estudios que se ofrecen, únicamente identifican ciertos genes, no todos aquellos de los que se conoce su asociación con parámetros que determinan el aumento del peso. Además, la obesidad es un problema multifactorial, por lo que la genética es un factor, así como la dieta es otro entre muchos otros como sería el ejercicio y la forma de vida.

 

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Dr. Carlos M. Arróyave Hernández

 

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