Píldoras Médicas

08.01.2019

¿Para qué sirven las vitaminas y en qué alimentos las encontramos?  

Dr. Carlos M. Arróyave Hernández

Fotografía: Jorge Alcántara 2019

Las vitaminas son sustancias inorgánicas que intervienen en la formación de tejidos, células de la sangre, material genético, hormonas y sustancias químicas necesarias para el buen funcionamiento del sistema nervioso. Pueden actuar como catalizadoras o coenzimas y forman parte importante de los sistemas metabólicos. Se designan con letras mayúsculas como A, B, C, D, E, y K siendo algunas de ellas complejos de varias sustancias. Se encuentran en los alimentos y pueden ser totalmente destruidas al ser cocinadas. La función principal y las fuentes en donde las podemos encontrar son las siguientes:

 

Vitamina A: Con dos tipos diferentes llamados: preformada y provitamina. Es importante en procesos de reproducción, síntesis de proteínas y mantenimiento del sistema inmunitario, piel y mucosas. Su deficiencia puede causar cambios en las células de la córnea del ojo, que acaban en úlceras corneales y ceguera. Previene la ceguera nocturna. La carencia de vitamina A ocasiona piel reseca y no se puede ver bien en la noche. Se encuentra en las acelgas, aceite de hígado de bacalao, atún, calabaza, cereal fortificado, espinacas, hígado de res, perejil, queso, yema de huevo y zanahoria.

 

La vitamina B: Es un complejo de varias proteínas que son:

 

B1 (tiamina): Forma parte de una coenzima y es necesaria para obtener carbohidratos y ácidos grasos, siendo importante para el funcionamiento del sistema nervioso y el corazón. En el pasado, era causa de una enfermedad conocida como beriberi, la cual actualmente se llega a ver en personas con alcoholismo crónico. Se le ha asociado con la encefalopatía de Wernicke. Su deficiencia afecta al sistema nervioso habiendo depresión y alteraciones gastrointestinales. Se encuentra en el arroz, cacahuates, carnes, cereales, frutas secas, garbanzos, huevos, legumbres, lentejas y levadura.

 

B2 (riboflavina): Esta vitamina se ha encontrado como un componente integral de coenzimas en funciones de oxidación-reducción. Su deficiencia se asocia con estados de mala nutrición y mala absorción, por lo que se ve en pacientes con deficiencia de otras vitaminas. Su bajo nivel se relaciona también con infecciones gastrointestinales y suministro de medicamentos como probenecid y fenotiazida; piel grasosa con problemas digestivos y oculares. Se encuentra en las almendras, carne, cereales, champiñones, coco, huevos, leche, lentejas, levadura y queso.

 

B3 (niacina): Forma parte de dos coenzimas importantes conocidas como NAD y NADP (nicotinamida adenina dinucleótido y su forma fosforilada) que participan en el metabolismo de carbohidratos, aminoácidos y lípidos. La falta de esta proteína causa la enfermedad llamada pelagra, la cual se caracteriza por tener problemas cutáneos, digestivos y del sistema nervioso. Dolores de cabeza con pérdida de apetito, insomnio y mal aliento. Esta en las almendras, atún, carne, frutas secas, hígado, levadura, trigo y salmón.

 

B5 (ácido pantoténico): Es importante en la síntesis de lípidos, hormona tiroidea, hemoglobina y neurotransmisores, asociándose su falta con problemas de la piel, el cabello y situaciones de estrés. Poco se ve su deficiencia en forma aislada, se observa en pacientes con desnutrición, ciertas neuropatías y anemia megaloblástica. Las bacterias que colonizan el colon son capaces de sintetizar esta vitamina. La encontramos en el aguacate, cacahuate, camote, carnes, cereales, coliflor, hígado, langosta, leche, pescado, semillas de girasol y yogurt.

 

B6 (piridoxina): Esta vitamina no puede ser sintetizada por los humanos, por lo tanto, se adquiere de los alimentos. Está involucrada en la función de por lo menos cien enzimas que catalizan reacciones químicas esenciales. Hay medicamentos que pueden interferir con sus funciones como son: antituberculosis, antiinflamatorios no esteroideos y anticonceptivos. Su deficiencia es poco común y se ve sobre todo en personas con alcoholismo crónico. La mejor fuente es el aguacate, ciruelas, espinacas, papa, pollo, pavo, plátano y salmón.

 

B7 (biotina): Esta vitamina hidrosoluble es un cofactor esencial para las enzimas del metabolismo y es un regulador de la expresión de genes. Su deficiencia incluye la perdida de pelo, dermatitis ataxia, convulsiones y otras alteraciones neurológicas. Se obtiene de la carne de puerco, hígado, huevo, levadura, queso, trigo y salmón.

 

B9 (ácido fólico): Es fundamental en la formación de células nuevas como glóbulos rojos y blancos. Se ha observado su deficiencia en pacientes con enfermedad celiaca o de Crohn, anemia hemolítica, consumo excesivo de alcohol o tomando medicamentos como son la fenitoína, sulfasalacina, trimetoprima con sulfametoxazol. Se le encuentra en legumbres y vegetales verdes; así tenemos al aguacate, brócoli, chicharos, coliflor, espárragos, espinacas, lentejas, repollo de Bruselas y frutas cítricas.

 

B12 (cianocobalamina): Es un nutriente importante para mantener sanas las neuronas y glóbulos sanguíneos. Contribuye en la elaboración del ADN, que es el material genético en todas las células. Su deficiencia se asocia con anemia megaloblástica y puede provocar cansancio, debilidad, mareos, somnolencia, problemas de memoria y mal humor. Ésta es una vitamina que es deficiente sobre todo en personas vegetarianas, ya que se encuentra en los alimentos de origen animal. Estudios clínicos han observado que la ingesta excesiva de café produce niveles bajos de esta vitamina. El uso de antiácidos y medicamentos que reducen la producción de acido estomacal, reducen en forma significativa su absorción. Se le encuentra principalmente en las almejas, cangrejo, mejillones, res y salmón.

 

Vitamina C (ácido ascórbico): Esta vitamina es un agente reductor funcionando como antioxidante y cofactor enzimático. La deficiencia de esta vitamina data de 1700, cuando se describió el escorbuto, cuyos principales síntomas son sangrado subcutáneo, formación de moretones, pérdida de pelo y dientes, así como dolores articulares e inflamación. Existen estudios que muestran que la ingesta de altas concentraciones de vitamina C puede prevenir enfermedades cardiovasculares. Está en los cítricos como naranja, limón, toronja y limas, así como en las fresas, papaya, kiwi, guayaba, melones, chile rojo o pimienta.

 

Vitamina D: En dos formas D2 (ergocalciferol) y D3 (colecalciferol). La vitamina D en los alimentos está en baja cantidad en comparación con la exposición solar. Su deficiencia se asocia con disminución en la absorción de calcio, teniendo como consecuencia la presencia de osteoporosis, osteomalacia y debilidad muscular con dolor. Lactantes con alimentación exclusiva a base de leche materna, que no reciben vitamina D, tienen un alto riesgo de presentar su deficiencia, sobre todo, si son de piel oscura y no se asolean. La forma activa, calcitriol, tiene un efecto importante sobre las reacciones inmunológicas que, al unirse a su receptor nuclear, tiene una función anti proliferativa, prodiferenciativa e inmunomoduladora. Se le encuentra en el huevo, salmón, macarela, sardinas, jugos, leche y cereales fortificados.

 

Vitamina E: Es un antioxidante, es decir, protege nuestros tejidos del daño causado por sustancias llamadas radicales libres. Su deficiencia no es frecuente y la baja en sus niveles puede provocar alteraciones en la conducción nerviosa, como ataxia espinocerebelosa y miopatías. Se asocia con debilidad muscular, anemia y degeneración de la retina que puede llevar a la ceguera. Está en el cacahuate, los aceites vegetales, margarina, nueces, cacahuate y almendras.

 

Vitamina K: En K1 (filoquinona), K2 (menaquinona) y K3 (menadiona). Se le conoce como la vitamina de la coagulación, ya que su ausencia hace que la sangre no coagule. Algunos estudios surgieren que ayuda a mantener los huesos fuertes, sobre todo, en las personas de la tercera edad. Se tiene en el perejil, brócoli, col, acelgas, espinacas, berros, lechuga, entre otros.

¿Es necesario tomar vitaminas?

Dr. Carlos M. Arróyave Hernández

 

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