Píldoras Médicas

17.10.2018

¿Es necesario tomar vitaminas?

Carlos M. Arróyave Hernández

Ilustración: Jorge Alcántara 2018

Estoy seguro de que muchos de nosotros hemos sido abordados por alguien que nos recomienda el complementar nuestra alimentación diaria con vitaminas y micronutrientes para tener una vida mejor, y pocos nos hemos cuestionado si realmente las necesitamos, sobre todo, cuando por nuestras actividades diarias sentimos que al final del día estamos cansados; situación que se asocia, a veces, con la falta de ellas. Las situaciones en las cuales se requiere agregar vitaminas a nuestra alimentación pueden ser las siguientes:

 

La deficiencia de una de ellas. Ésta es la mejor de las indicaciones.

 

Primeros meses del lactante. Durante esta etapa de la vida, el pediatra es la persona que, de acuerdo con la alimentación y considerando las necesidades del lactante, indicará las vitaminas adecuadas.

 

Mujeres durante el embarazo y la lactancia. Durante el embarazo es importante que sea administrada la vitamina B9 o ácido fólico, cuya deficiencia se asocia con la presencia de malformaciones cerebrales y de la médula espinal. Asimismo, es recomendable que se prescriban otros micronutrientes como el calcio, que se utiliza en la formación de los huesos del producto, junto con la vitamina D y el zinc. Durante la lactancia, el agregar vitaminas a la dieta depende del tipo de alimentación que tenga la madre, pues si ésta es balanceada y suficiente, no es necesario. En ambas situaciones, es el ginecobstetra el responsable de la evaluación de la paciente y su receta.

 

Menopausia en las mujeres. En esta etapa de la vida, las mujeres van perdiendo masa ósea debido a que los niveles de estrógenos van disminuyendo. Se recomienda la administración de vitamina D y calcio.

 

Deportistas de alto rendimiento. La administración del complejo B favorece la fase en la que los carbohidratos se convierten en glucosa y ésta en energía, la cual es importante en este tipo de circunstancias en las que existe un alto requerimiento de energía. Además, mejora la absorción de macronutrientes y refuerza al sistema inmune. La vitamina C ayuda en la liberación de testosterona y reduce los niveles de cortisol. La vitamina E, ayuda a combatir la fatiga muscular y posteriormente su daño. Hay que considerar los micronutrientes como zinc y omega 3,6 y 9.

 

Personas vegetarianas. La ingesta de vitamina B12 es importante, ya que en los alimentos vegetales no se encuentran en cantidades suficientes para cubrir los requerimientos diarios para la maduración de los glóbulos rojos y síntesis de mielina. Se recomienda añadir omega 3,6 y 9.

 

Edad avanzada. Se ha observado que las personas de la tercera edad, sobre todo si viven solas, prefieren comer productos enlatados que no requieren mucho trabajo, por lo que las vitaminas que se encuentran en productos frescos pueden llegar a se deficientes. Asimismo, las funciones de ciertos órganos van cambiando y se ha notado que hay una disminución en la producción de saliva, así como en la capacidad de absorción del estómago e intestinos. La toma de medicamentos -que es frecuente- puede interferir en el metabolismo de los alimentos. La vitamina B12 es importante para el buen funcionamiento de las neuronas y se ha observado que su deficiencia puede verse involucrada en el desarrollo de demencia. La presentación en forma cristalina es la recomendada, ya que es más fácil de absorber. La vitamina K ayuda en el proceso de coagulación. Cabe mencionar que con el envejecimiento hay una menor percepción de sed y esto trae como consecuencia un alto riesgo de deshidratación, lo que impide un buen aprovechamiento de las vitaminas.

 

Dietas inadecuadas. Como su nombre lo indica, no contienen las proteínas, carbohidratos y micronutrientes requeridos según la edad y género.

 

Enfermedades crónicas o periodos de convalecencia, tanto médica como quirúrgica en pacientes en los que las dietas no son completas o son especiales, no llenando los requerimientos mínimos básicos de las vitaminas.

 

Elevados niveles de estrés. En este caso se reporta la utilidad de las vitaminas B1,2 y 3.

 

Tener en cuenta que las necesidades nutricionales son individuales y, varían con el estilo de vida y alimentación, por lo que el agregar ciertos suplementos alimenticios pudiera ser benéfico, sobre todo si tienen alguna deficiencia nutricional o situaciones especiales como la perdida excesiva de sangre por menstruación.

 

Ahora bien, si la ingesta de vitaminas se hace en cantidades inadecuadas (más de lo requerido), no se está libre de efectos secundarios o indeseables. Así, tenemos:

 

Vitamina A: Fatiga, irritabilidad, cambios mentales, anorexia, molestias digestivas como diarrea, vómito y alteraciones óseas.

 

B1: Dificultad para conciliar el sueño, irritación de la piel, aumento de las alergias y de la presión arterial, y agitación.

 

B2: Disminución de la presión arterial, cansancio, náusea y vómito.

 

B3: Dolor de cabeza, aumento de los niveles de ácido úrico y glucosa, disfunción del hígado, molestias estomacales y baja de los niveles de calcio.

 

B5: Sensación de cansancio, depresión, dolores articulares, gastroenteritis, pérdida de líquidos y un metabolismo anormal.

 

B6: Entumecimiento de articulaciones, trastornos del humor, depresión y movimientos musculares sin coordinación.

 

B9: Insuficiencia renal, flatulencia, náusea, vómito, aumento del colesterol y disminución del apetito.

 

B12: Agitación, excitación, entumecimiento de los dedos y músculos de la cara.

 

Vitamina C: Problemas estomacales, diarrea, vómito y formación de cálculos renales.

 

Vitamina D: Náusea, vómito, falta de apetito, fatiga, trastornos del habla, sed excesiva y poliuria.

 

Vitamina E: Aumento del riesgo de sangrado y hemorragias graves en el cerebro, defectos congénitos, diarrea, náusea, hematomas y visión borrosa.

 

Vitamina K Interfiere con antioxidantes, puede reportarse la sensación de calor en la cabeza, disnea y dolor de músculos pectorales. En recién nacidos puede producir daño hepático.

 

En resumen, se puede decir que la prescripción de vitaminas tiene indicaciones precisas y deberían ser tomadas bajo indicaciones médicas. La toma no médica de vitaminas o en mega dosis tiene que ser analizada a la luz de los conocimientos actuales.

 

 

 

Tratamiento con células madre

Dr. Carlos M. Arróyave Hernández

 

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