Píldoras Médicas

Alergia a las mascotas: perros, gatos y otros animales

Dr. Carlos M. Arróyave Hernández

Quiero iniciar este artículo definiendo algunos términos que, aunque de uso común, tienen diferente significado:
     Alergia es una reacción del sistema inmune en la que una sustancia extraña al organismo (alérgeno) es identificada por un anticuerpo que la persona tiene en circulación (inmunoglobulina E [IgE]), que al unirse provocan la estimulación de células que liberan de su interior los mediadores (entre estos, la histamina) responsables de alteraciones fisiológicas que producen síntomas de acuerdo con el sitio en donde actúan. Como ejemplo, tenemos las alergias a los pólenes, que son identificados por una IgE específica para cada polen y que, al unirse en las vías respiratorias, producen rinitis o asma, entre otras patologías.
     Intolerancia es la falta de habilidad del organismo para metabolizar o modificar, en forma adecuada, una sustancia o compuesto teniendo como resultado una serie de síntomas de muy diferente naturaleza, que pueden ser confundidos con una alergia. Como ejemplo, tenemos la intolerancia a la leche que, en personas que no tiene la enzima lactasa, la leche no es metabolizada produciendo, así, problemas en muchas ocasiones digestivos.
     Es posible que alergia e intolerancia puedan presentarse en una persona siendo difícil su diagnóstico diferencial. La prueba positiva a la alergia nos indica que la persona tiene la capacidad de tener reacción al alérgeno, pero una prueba negativa no descarta que en el momento que se tenga el estímulo, haya una reacción alérgica. En todo estudio se reporta la presencia de falsos positivos y negativos. De aquí se puede concluir que una prueba en tubo de ensayo o en la piel nos orienta, pero no es conclusiva; por lo tanto, en las dos situaciones mencionadas arriba, la prueba adecuada debe de ser el reto (considerada como la prueba estándar de oro), que consiste el estimular al organismo en ausencia de síntomas y observar que éstos se presentan con el alimento, pero que en el momento en el que se suspende su ingesta, desaparecen. La posibilidad de repetición del reto, confirma el diagnóstico descartando la posibilidad de una coincidencia con la presencia de sintomatología. No es recomendable suspender un alimento a un niño, el cual al ingerirlo no le produce daño, únicamente porque una prueba en piel o de laboratorio es reportada positiva.
     Reacción secundaria es una manifestación no buscada que surge como consecuencia de la acción fundamental de la sustancia, pero que no forma parte inherente a ella. Si le damos a un paciente un antihistamínico, éste puede producirle sueño como reacción secundaria. Un efecto adverso o indeseable es aquel que se presenta al ingerir un medicamento o sustancia que produce cambios fisiológicos no buscados y que, además, son perjudiciales.
Cada vez es mayor el número de familias que tienen una mascota reportándose presentes en 24 % y 37 % en Países Europeos y Estados Unidos, respectivamente. Las mascotas más comunes son el perro por sus características de compañía y protección; le sigue el gato, que es un animal dócil y limpio, considerado más de compañía; después está el hámster, que llegan a una casa por ser apreciado por los niños y no requiere de cuidados especiales; y, por último, están los pájaros y los peces.
     Se encuentra que, cuanto menos, 15 % de la población tiene alergia a los perros o a los gatos cuando se le hace pruebas para éstos. Existen personas que, a pesar de tener pruebas positivas, en el momento en que se les da el resultado de la prueba, no tienen problema alguno. Hay actividades profesionales como la de los veterinarios en las que el constante contacto con los animales, propician el desarrollo de alergias. El anticuerpo IgE que tiene la persona reconoce moléculas pequeñas de origen animal que pertenecen a las familias de las secretoglobinas (en gatos), las lipocalinas (perro, caballo, vacas, cobayos ratas y conejos) y la albumina sérica (mayor componente del sistema circulatorio de mamíferos), las cuales actúan como alérgenos produciendo así la alergia. En la gran mayoría de casos se le asocia con personas genéticamente predispuestas.
     El hecho de que en la historia clínica no se tengan antecedentes familiares a las alergias, no implica que ésta no se desarrolle, pues cuando menos existen dos posibilidades para explicar su no presencia. La primera, es que se desconozcan los antecedentes familiares de alergia. La segunda, es que, por motivos de contacto directo cotidiano con los alérgenos, se desarrolle. Si bien el perro y el gato ocupan los primeros lugares en frecuencia de producir diferentes patologías incluyendo alergias, se han encontrado más de 300 especies de animales que pueden producir éstas y otras enfermedades.
     La alergia no se desarrolla a los pelos. Las sustancias asociadas con ésta se encuentran en general en las secreciones, glándulas sebáceas y sus excretas. La enfermedad se presenta al contacto con la caspa, sudoración, orina, saliva o suero del animal. Es por esto, que los animales sin pelo también causan alergias. Tanto en el humano como los animales, la piel se renueva y al desprenderse en pequeñas partículas que pueden ser inferiores a las cinco micras, éstas quedan suspendidas en el aire propiciando que sean respiradas y puedan actuar como alérgenos. El estar suspendidas en el aire explica que los síntomas aparezcan en pocos minutos dando como resultado una rinitis, conjuntivitis o, en ocasiones, asma bronquial. En el caso de las excretas, estás están en el suelo, se secan y son levantadas por el aire y actúan en forma similar a lo mencionado anteriormente. En ocasiones, el paciente reporta no ser alérgico a todos los gatos o perros, lo que pone en duda el diagnostico a pesar de pruebas positivas. Se ha observado que hay pacientes que tienen alergia únicamente a ciertas razas de animales.
     En cuanto a las plumas se refiere, cuanto menos hay dos hipótesis. Una es que la alergia se desarrolla contra los ácaros que están atrapados en las plumas y, la otra, es que el ave deposita su saliva en las plumas para hacerlas impermeables.
Algunos niños con tos crónica son diagnosticados con asma, la cual no responde al tratamiento médico. Su estado general es bueno al principio, pero se va deteriorando tanto de su problema respiratorio como nutricional. La tos es constante a veces peor en la noche y se cansan fácilmente. Este cuadro puede ser debido al contacto con palomas produciéndose lo que se llama neumonitis por hipersensibilidad, que está ocasionada por el excremento de estas. Las palomas también pueden causar enfermedades infecciosas en los humanos producidas por clamidia, salmonela y escherichia coli.
     Es posible desarrollar enfermedades a sustancias que rodean a los animales como sus alimentos (el alpiste, la linaza o sus desechos como la gallinaza y pollinaza). Es así que las personas que trabajan en granjas pueden desarrollar alergias a las gallinas y pollos o cualquier animal como vacas, cerdos, caballos, ovejas y muchos más. No es necesario estar en contacto con el animal para presentar la alergia, pues personas que la tienen reportan la presencia de síntomas en la escuela, oficina o bodegas, lugares en los cuales en el ambiente probablemente haya alérgenos y no el animal per se.
     Se han descrito pacientes que son alérgicos a los gatos y, a la vez, a la carne de puerco. A esta entidad se le conoce como el síndrome gato-cerdo. En el momento actual, hay que pensar en este síndrome a sabiendas que es muy raro que se presente a pesar de que la persona pueda tener dentro de sus análisis la reactividad positiva a ambos alérgenos. En estos casos, el paciente desarrolla anticuerpos IgE contra albumina sérica del gato, que tiene reacción cruzada con la albumina sérica del cerdo. Los casos iniciales eran pacientes altamente alérgicos al gato, que tenían IgE contra la albumina sérica del gato que reaccionaba contra el puerco, pero los anticuerpos del puerco no reaccionaban contra el gato. En este síndrome es importante mencionar que todos los pacientes han sido mayores de ocho años de edad, no reaccionaban cada vez que ingerían cerdo, se asociaba sobre todo con carne de puerco fresca y no ocasionalmente cuando era bien cocida. La presencia de sintomatología es casi inmediata iniciándose con comezón bucal, seguida de patología digestiva. Todavía se desconocen algunos parámetros de este síndrome. Algunos pacientes han reportado, además, molestias mínimas cuando comen res. Debido a la posibilidad de un choque anafiláctico, se recomienda que estos pacientes no coman carne de puerco.

Realidades y mitos de las alergias

Dr. Carlos M. Arróyave Hernández

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