ECOLOGÍA RIZOMÁTICA HOY

17.07.2021

Reducir el área de pesca cero de la vaquita marina puede mejorar la aplicación de la ley 

-Sin menoscabo de la preservación de la especie ni de la conservación paisajística-

Parte I

Dr. Pedro Joaquín Gutiérrez-Yurrita

La separación. Jorge Alcántara 2021
Fotografía: Jorge Alcántara

Los mamíferos marinos siempre han tenido especial atención de los conservacionistas, la vaquita marina (Phocoena sinus) no es la excepción; sin embargo, hay muchas leyendas tejidas en su alrededor que deben resolverse bajo una perspectiva evolutiva, ecológica y socio-jurídica conjunta. Integrar el conocimiento de estos tres grandes temas nos dará pautas para la conservación biológica de la especie, al tiempo que pueda seguir gestionándose su medio ambiental con otros propósitos socio-económicos, especialmente, cuando hay grupos sociales vulnerables como los pescadores Cucapás y las comunidades pesqueras del Alto Golfo de California.

 

Hablamos nuevamente de la vaquita marina dado que está de moda el tema, después de que han terminado las reuniones de las Partes de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), llevada a cabo en mayo y junio de 2021.

 

Varias organizaciones no gubernamentales (ONG) y algunos stakeholders reiteradamente acusan a México de no cumplir sus compromisos de eliminar la pesca ilegal de la totoaba (Totoaba macdonaldi) en el Alto Golfo de California, hábitat único de la vaquita marina. La pesca de la totoaba está prohibida en México y aunque estuviera permitida, la manera de pescar con redes agalleras o de enmalle captura vaquitas y otra fauna que también está bajo tutela del Estado Mexicano (NOM-SEMARNAT-059-2010), como las tortugas marinas de los géneros Caretta, Chelonia y Dermochelys, el tiburón peregrino (Cetorhinus maximus), la raya de California (Raja inornata), y el lobo marino (Zalophus californianus), por mencionar algunas de las especies más emblemáticas.

 

Como el objetivo de este artículo no es politizar la conservación biológica, retomaremos el tema de las leyendas marinas del Alto Golfo californiano bajo la perspectiva de la ecología rizomática de los paisajes, de tal forma, que tenemos que la conservación de los paisajes marinos de la región debe considerar simultáneamente varios aspectos:

 

  • En el aspecto evolutivo, el primer tema a resolver para la conservación de una especie es su viabilidad poblacional para mantener su historia de vida. Con historia de vida nos referimos a todos los aspectos que una población necesita cubrir para seguir evolucionando y, mantener híbridos saludables y fértiles; esto es, los procesos que la facultan para adaptarse a las siempre cambiantes condiciones ambientales.

 

En comparación con otros mamíferos, el genoma de la vaquita exhibe la heterocigoidad más baja hasta ahora detectada en una especie de mamífero exógamo, de acuerdo con un estudio de Morin y colaboradores de 2021. Los estudios de historia demográfica realizados con técnicas genómicas y analizados bajo la conceptualización y metodología coalescencia markoviana de secuencia de pares apoyan la hipótesis de Taylor y Rojas-Bracho (1999) de que la baja diversidad genética de la vaquita no se debe a un cuello de botella actual o a su endogamia, por lo que con ese nivel alto de homocigosis es probable que pueda recuperarse y mantenerse viable la población de vaquitas, considerando que el último estudio censal en el 2019 arrojó 19 avistamientos y que algunas hembras tenían a sus crías nadando a su lado.

 

  • El tema de la ecología de la vaquita ya es mucho más complejo de explicar en pocas palabras porque debe considerar los factores ambientales, los factores antropogénicos y la sinergia de ambos al combinarse bajo diferentes escenarios posibles. Rodríguez y colaboradores (2018), con estudios de isótopos radiactivos en sedimento y zooplankton, modelaron los escenarios más probables de ocurrencia de vaquitas con miras a poder caracterizar los paisajes isotópicos posibles y su área de extensión como sitios para conservación de la especie. A este modelo simple pueden agregársele capas de información que lo harán más certero y ecológico por cuanto se tendrán indicadores de la ecología de poblaciones: 1. distribución de natural y potencial de una especie; 2. densidad relativa en actividad de las poblaciones de una especie; 3. área de campeo y ámbito hogareño de la población para mantener su factor de condición favorable; 4. Cuadro de vida con datos demográficos actualizados.

 

  • La sociojuricidad es una manera de realizar el derecho en consonancia con lo que en verdad percibe la gente. Puede haber leyes muy buenas y una política ambiental excelente, pero si su aplicación no es correcta y cabal como está decretada, la población puede observar que la política ambiental está mal orientada, es errática o inexistente y que las leyes son injustas, con lo que se corre el riesgo de su deseo de transgredirla o ponerse en rebeldía contra dicha disposición, violentando las leyes de manera culposa.

 

También, puede darse el caso de que la política ambiental no es en verdad una política pública y el sector social que trabajó en ella no fue tomado en cuenta o ni siquiera se le invitó a formalizar la forma de enfrentar el problema ambiental bajo las ópticas ecológica-social-económica y tecnológica -premisas esenciales del desarrollo sostenible-, entonces, se infringe la ley de manera dolosa, por desconocimiento y su forma de aplicación.

 

La conservación biológica del Alto Golfo, para preservar los cetáceos marinos de la región, toma un poco de los elementos reseñados con anterioridad, no es una política conservacionista hecha a gusto de un sector social, de la autoridad o de instancias internacionales. Se ha construido con reuniones entre sectores sociales, académicos, ONG, stakeholders, inspectores federales y autoridades administrativas.

 

Si bien es cierto que tiene deficiencias en su aplicación, la alarma saltó cuando la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) anunció que es posible reducir el área de pesca cero este febrero pasado. Disminuir el área de protección de la vaquita puede conllevar tanto fines conservacionistas como fines perversos, todo depende de cómo se realice el ajuste y bajo qué estudios técnicos y científicos se ampare tal decisión. Decisión que deberá estar emparejada con los ajustes presupuestarios de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para velar por el cumplimiento total de la ley y de los tratados internacionales.

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