ECOLOGÍA RIZOMÁTICA HOY

04.10.2021

Reducir el área de pesca cero de la vaquita marina puede mejorar la aplicación de la ley 

-Sin menoscabo de la preservación de la especie ni de la conservación paisajística-

Parte II

Dr. Pedro Joaquín Gutiérrez-Yurrita

Inmisericorde. Jorge Alcántara 2021
Fotografía: Jorge Alcántara

La biología de la conservación se diferencia de la conservación biológica en que trata del estudio biológico-ecológico de la conservación; mientras que la conservación biológica se enfoca más al lado técnico de cómo conservar lo que se tiene que conservar. La vaquita marina es una especie emblemática de cetáceo del Alto Golfo de California, que ha hecho que las islas de la región y su zona marina-costera se consideren Patrimonio Mundial en Peligro, por la UNESCO (Ver primera parte de este tema).

 

Una forma de conservar es proteger los procesos ecológicos del área de campeo de las vaquitas, de tal forma, que la vaquita sea en realidad la especie sombrilla que atraiga recursos para la conservación y preservación ecológica de un gran espacio físico. La otra es proteger el área de mayor ocurrencia de las vaquitas tomando como premisa su nicho fundamental, pero esto ocasionaría problemas con los individuos que -por alguna razón- salieran de dicha región momentáneamente. Por ello es que se propone buscar un modelo espacial intermedio, basado en la protección del área que conforma el nicho ecológico de la especie emblemática a preservar y las características ambientales dominantes a conservar.

 

Esta última forma de entender la conservación biológica de un área y la preservación de una especie, considera los dominios ambientales del Alto Golfo de California, incluyendo las actividades humanas terrestres y marinas, así como los fenómenos naturales que inciden en los cambios ambientales de la región, como grandes riadas y gran cantidad de sedimento en la zona por el delta del río Colorado, o largos periodos de sequía y disminución de nutrimentos en la región, etc.

 

Bajo estos supuestos, regresemos a la entrevista en la cual la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) mencionó que se considera la reducción del área de refugio de la vaquita. Si la finalidad es ajustar, con base en información reciente, modelos de distribución de especies con la teoría del nicho ecológico, programas informáticos de última generación y capas de GIS actuales, incluso con imágenes en tiempo real, los límites espaciales de ocurrencia de las vaquitas -de tal forma, que pueda intensificarse la vigilancia en esa zona y se mantenga el recurso presupuestario, de personal y equipo- es positiva la iniciativa.

 

Se pueden redoblar o triplicar los esfuerzos de vigilancia, al concentrarse la inspección y el patrullaje en un espacio más visitado y ocupado por vaquitas que un área mayor con límites difusos de distribución de vaquitas, aunque sea ocasional. Pero si al reducir el área de protección, se reduce también el presupuesto y los actos de vigilancia, las medidas son contraproducentes.

 

Espero que de ser cierta la noticia que comento, no se deba a un problema de recursos, sino a una estrategia de conservación ecológica de los paisajes y preservación biológica de la vaquita. Bajo este contexto de protección ambiental, resulta cada vez de mayor importancia tomar decisiones impostergables basadas en la ciencia, encaminadas a evitar la pérdida de biodiversidad y, más en concreto, de especies en estado crítico de peligro de desaparición como los cetáceos del Golfo de California, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

 

Paralelo a este proceso de pérdida biológica, se encuentra la pérdida de tradiciones culturales como las medicinales, las religiosas y las alimentarias. Cultura y biodiversidad forman los paisajes bioculturales que han representado en épocas pasadas el florecimiento de grandes culturas y en no pocas ocasiones, la salvación de muchas comunidades humanas centenarias como los Cucapás en la frontera México-estadounidense.

 

Esta relación biocultural nos faculta para establecer patrones adaptativos de la estructura paisajística en el pasado, el presente y proyectarla al futuro, bajo la base de indicadores capaces de transmitir trayectorias de usos que favorezcan la gestión de los recursos naturales. Tanta importancia tiene la diversidad biológica de la región, junto con la diversidad cultural de la misma, que las islas del Alto Golfo de California están listadas dentro de categorías de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

 

Sin embargo, en el año 2005, el Comité del Patrimonio Mundial, reunido en Bakú, decidió inscribir a las Islas y áreas Protegidas del Golfo de California en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, debido a la preocupación por la inminente extinción de la vaquita marina y de los poco resultados conservacionistas demostrados por las autoridades mexicanas. La pesca ilegal de totoaba se ha incrementado debido al tráfico ilegal de su vejiga natatoria hacia mercados asiáticos y, con ello, el número de muertes de ejemplares de vaquitas y de las otras especies de acompañamiento.

 

Además de reforzar las medidas de vigilancia marina y portuaria para prevenir, decomisar y detener la pesca y el tráfico ilegales de los buches de totoaba, debe revisarse a profundidad el programa de manejo de esta Área Natural Protegida por la Conanp, Conabio, Vida Silvestre y Profepa, con asistencia de los académicos expertos en las temáticas pesqueras, ecológicas, sociales, económicas, inteligencia ambiental, etc. Finalmente, hay que remarcar que si se llegara a reducir el área de pesca cero, será porque ya se tiene información fidedigna de la ecología, evolución y socio-juricidad de la región.

 

No se deben realizar cambios de manera arbitraria o con hipótesis poco probadas. La protección de la vaquita estará ligada a la de su nicho ecológico y la del área de amortiguamiento a la de los dominios ambientales, por lo que necesariamente se tendrán que hacer ajustes en la implementación de la ley y, por supuesto, en la vigilancia de su cumplimiento, de manera que estas tareas del gobierno mexicano serán más eficientes, eficaces, transparentes, sustentables, colaborativas con otros entes privados y órganos públicos, rindiendo beneficios a mediano plazo en términos conservacionistas, sociales y económicos.

 

La cultura de la legalidad se tendrá que imprimir en estas acciones de manera más puntual, concientizando y educando a la población local, organizaciones de la sociedad civil, stakeholders, autoridades, etc. de que el daño ambiental ahora se considera ecocidio y que será el nuevo delito de la Corte Penal Internacional… pero eso se verá en otro artículo.

Reducir el área de pesca cero de la vaquita marina puede mejorar la aplicación de la ley.

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