ECOFEMINISMOS

11.11.2022

Áreas Naturales Protegidas: esenciales para la salud y nuestro futuro  

Dra. Ana Gabriela Castañeda Miranda

Fotografía: Dra. Ana Castañeda

Las Áreas Naturales Protegidas (ANP) son un instrumento de política pública, creadas con la finalidad de asegurar la protección de un espacio natural, cuyas características ambientales no han sido significativamente alteradas por la actividad del ser humano, aportan innumerables beneficios para la salud humana y podrían utilizarse como instrumento para la salud pública. Ahora, es momento de repensar estas grandes infraestructuras verdes para aprovechar su potencial.

 

En las últimas décadas, se han llevado a cabo un número creciente de proyectos para promover programas de salud ligados a las ANP. Por su relevancia, destaca el pionero Healthy Parks, Healthy People, desarrollado en Australia. Este programa también se ha desplegado en EE.UU. con diversas iniciativas, entre las que se encuentra Park Prescription, que involucra a los profesionales de la salud facilitando la conexión con estás áreas como recurso terapéutico.

 

En Japón se desarrolla un proyecto basado en la filosofía, conocido como Shinrin-yoku o «baño de bosque», que se realiza a lo largo de todo el territorio incluyendo bosques de ANP. Es un programa de actividades iniciado en 1982 por la Agencia Forestal de Japón -Ministerio de Agricultura, Bosques y Pesca-.

 

En Europa, la Federación EUROPARC, bajo el lema «Servicios naturales de salud», desarrolla una línea de proyectos entre los que destacan: Parks & Wildlife Finland y Scotland’s Outdoors; mientras que en nuestro país hay 182 Áreas Naturales Protegidas, las cuales brindan servicios ambientales necesarios para el equilibrio ecológico de México y el mundo.

 

Con el liderazgo de algunos países, la creación de áreas protegidas se difundió por todo el mundo; sin embargo, en países con poca cultura de la naturaleza y escaso presupuesto, la eficacia de esta herramienta de conservación no fue la misma.

 

En los años 70 se propuso un concepto distinto: las reservas de la biosfera. El principal objetivo de este sistema era integrar a las comunidades humanas en la conservación, en lugar de excluirlas. El modelo incluyó un área núcleo con acceso y usos restringidos, rodeada por un área de amortiguamiento en donde las actividades eran sustentables. En México, el promotor de las Reservas de la Biosfera fue el programa El Hombre y la Biosfera de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en los años 70. Así, primero se crearon las reservas de La Michilía y Mapimí, en Durango, y Montes Azules, en Chiapas.

 

A finales de la década de los 70, la comunidad científica se dio cuenta que muchas áreas protegidas tenían problemas. En primer lugar, estaban quedando aisladas, rodeadas por un mar de tierras de cultivo. Las áreas protegidas aisladas, sin posibilidades de recolonización, empezaron a perder especies. En segundo lugar, los criterios con los que fueron creadas no eran completamente compatibles con la conservación de la biodiversidad.

 

Muchas áreas protegidas no tenían el suficiente tamaño para mantener poblaciones viables de las especies con grandes requerimientos de espacio, como algunos depredadores -por ejemplo, águila y jaguar-. En algunos casos, se han creado áreas de mayor tamaño, en otros se han hecho arreglos con los vecinos para aumentar el área efectiva de conservación -Gran Ecosistema de Yellowstone- y en unos más ha intentado mantener la conectividad del paisaje a través de corredores.

 

Si bien los modelos de las ANP y las reservas de la biosfera están en constante evolución y mejora, este primer instrumento de conservación ha probado ser el más efectivo a nivel mundial. Por tal razón, las Áreas Naturales Protegidas están presentes en más de 190 países bajo acuerdos internacionales avalados por las Naciones Unidas y su agencia UNESCO, y se fundamentan en modelos de conservación inclusiva y participativa. A continuación, se enlistan todos los beneficios a nuestra salud que las ANP nos brindan:

 

  • Nuestras ANP capturan y almacenan dióxido de carbono, con esto ayudan a controlar las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que provocan el cambio climático.
  • El agua es fundamental para que los seres humanos podamos llevar a cabo nuestra rutina diaria. Las ANP captan grandes volúmenes de agua, requeridos para el sustento de las poblaciones locales.
  • las ANP ofrecen aportaciones diferenciadas, como la de una mayor biodiversidad respecto a otras zonas naturales, como los parques urbanos.
  • Los problemas que un medio ambiente contaminado genera sobre la salud humana son conocidos, pero a veces olvidamos el papel positivo que las ANP proporcionan para paliar estos efectos. Una de las aportaciones más relevantes de las ANP, menciona Shen en el 2017, es su contribución a la salud humana a través de los servicios ecosistémicos que proporcionan, como su capacidad de mejorar la calidad del aire y del agua reduciendo los contaminantes.
  • Las ANP también juegan un importante papel en la regulación del clima.
  • El psicólogo Mace menciona en su artículo sobre ANP, publicado en el 2004, que estas áreas brindan una mayor capacidad de restauración psicológica que la que pueden proporcionar los parques urbanos, al propiciar el silencio y la tranquilidad
  • Finalmente, Blowler concluye que las ANP proporcionan servicios e información que permiten desarrollar actividades saludables específicas, como la actividad física o ejercicios de relajación, además de las ligadas a los aspectos lúdicos y a la socialización, aspectos también positivos para la salud y el bienestar.

 

Las ANP, con su contribución al bienestar y la salud de las personas, pueden ser un elemento importante a tener en consideración en los programas de gestión de la salud pública. La salud pública y el medio ambiente están estrechamente relacionados. Es necesario que como sociedad exijamos de manera pública a nuestros gobernantes para que creen Áreas Naturales Protegidas, ya que los beneficios a la salud que brindan son inconmensurables.

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