E3: ENERGÍA, ECOLOGÍA, ECONOMÍA

30.07.2021

Pintando de verde la caída del sistema

Dr. Luca Ferrari

Camuflaje. Jorge Alcántara 2021
Dr. Luca Ferrari

En diferentes ocasiones he mostrado cómo el fin de la energía barata, alcanzado en la primera década del siglo con la llegada del pico del petróleo convencional, implicaba el fin del crecimiento económico experimentado desde la revolución industrial que, ingenuamente, se creía que podía continuar de manera perpetua.

 

En la década pasada, la economía global pudo continuar creciendo todavía, gracias a la inyección de grandes cantidades de dinero por parte de los bancos centrales y el endeudamiento generalizado del mundo, que para 2018 ya había aumentado 50 %1. Esto permitió la extracción de un recurso de mucho menor retorno energético como el petróleo de lutitas explotado con fracking, el petróleo ultrapesado y las arenas bituminosas. Aun así, el pico global de la producción petrolera se tocó al final de 20182.

 

Mientras tanto, los países más desarrollados -bajo la justificación de la mitigación del cambio climático- empezaron a impulsar políticas para reducir el uso de combustibles fósiles y promover fuentes renovables. Esto ha culminado recientemente con el acuerdo de la Unión Europea de prohibir los motores de gasolina, diésel, gas e híbridos para 2035, e incrementar los impuestos a todas las emisiones de carbono considerando, incluso, la imposición de aranceles a los productos procedentes de países con regulaciones más laxas en esta materia. Si bien esto puede verse como un avance en la dirección correcta, la razón real es la dificultad creciente de obtener energía fósil, que se disfraza tras la emergencia climática.

 

En una contribución anterior, he mostrado cómo la civilización industrial se construyó sobre la base de una fuente versátil, concentrada y controlable como el petróleo que, a menos de cambios radicales, no puede sostenerse con fuentes diluidas e intermitentes, que además dependen de los combustibles fósiles para la construcción de la infraestructura para su aprovechamiento3.

 

No es un caso que la Unión Europea promueva las políticas más agresivas para dejar atrás el petróleo. Más que una preocupación ambiental, es una decisión geoestratégica, ya que la Unión Europea importa casi 95 % del petróleo y 83 % del gas natural que consume. En EE.UU., el endeudamiento creciente de la industria del fracking y la baja de la producción de petróleo de lutitas, que empezó ya antes de la pandemia, puede estar empujando a la nueva administración de Biden en la misma dirección, aunque con menos prisa dado el tamaño de la industria petrolera estadounidense y la menor dependencia de las importaciones de petróleo.

 

En la práctica se está usando el cambio climático, que es real, para reducir el consumo de ciertos productos no esenciales como el coche particular. Desde hace unos años, la llegada al mercado del petróleo ligero y ultraligero que produce EE.UU., por medio del fracking, hizo disminuir la cantidad de diésel que se puede producir de las refinerías provocando que desde 2016 la producción de este combustible haya tocado su máximo y que desde finales de 2018 esté bajando4.

 

El diésel es fundamental para la transportación pesada, la maquinaria agrícola y la transportación marítima, pero en Europa Occidental se estaba usando mucho también para los coches particulares. Desde un par de años, el uso del coche con motor diésel está siendo progresivamente restringido en la Unión Europea y ahora se está poniendo una prohibición total para la venta de coches que funcionen con combustibles fósiles para 2035.

 

Si bien se habla de una transición a coches eléctricos, la realidad es que no hay suficientes minerales como litio, cobalto y níquel para sustituir todos los vehículos de gasolina y diésel, así como el hecho de que la construcción de la infraestructura de recarga tiene costos imposibles sostener. Por tanto, el coche eléctrico será sólo para la parte más rica de la población que puede permitirse su adquisición y tiene cochera en su casa.

 

Otro caso es el de la prohibición del uso de ciertos productos plásticos por razones ambientales. La contaminación por plástico en los océanos es grave y apremiante, pero en el pasado nunca importó a las grandes empresas y gobiernos. ¿Por qué, entonces, la urgencia de reducir drásticamente el uso del plástico? Si se investiga, se descubre que desde antes de la pandemia empezó a haber problemas de suministro con las materias primas para el nailon, ya que sólo tres empresas en el mundo fabrican el reactivo fundamental para hacerlo y esto crea un cuello de botella en la producción que se ha venido exacerbando con la crisis sanitaria. La razón de esta concentración está en el imperativo de la continua maximización de la ganancia, que necesita una reducción constante de costes aplicando la lógica de las economías de escala hasta sus últimas consecuencias5.

 

En síntesis, la llegada del pico del petróleo y de otras materias primas ha puesto al sistema capitalista contra las cuerdas porque ya no puede continuar creciendo. Entonces, se opta por una disminución selectiva de los consumos, que afecta principalmente la clase media de los países desarrollados y emergentes, y -para que esto sea más aceptable- se recurre al argumento de la crisis ambiental. Sin embargo, aunque real, este argumento es manejado de forma injusta porque la responsabilidad no es igual para todos.

 

Un estudio de OXFAM ha documentado que 10 % de la población más rica del planeta es responsable de 50 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que 50 % de la población más pobre sólo produce 10 %6. La crisis ambiental llega junto con el declive de los combustibles fósiles, pero ambas deben ser atendidas junto con la crisis social, mediante una redistribución de los consumos dentro de los limites planetarios7.


1  https://www.cnbc.com/2019/03/12/global-debt-up-50-percent-since-the-financial-crisis-sp-says.html

2  Ferrari, 2020. Pico del petróleo y fin del crecimiento. America Latina en Movimiento; 54(550), 15-18.

https://www.alainet.org/es/articulo/209972?language=es

3  https://www.revistaserendipia.com/ciencia/e3-energ%C3%ADa-ecolog%C3%ADa-econom%C3%ADa/la-civilización-después-de-los-combustibles-fósiles/

4  https://crashoil.blogspot.com/2019/12/el-pico-del-diesel-edicion-de-2019.html

5  https://crashoil.blogspot.com/2021/03/el-fin-del-plastico-y-los-chips-baratos.html

6  Gore, Timothy. Extreme Carbon Inequality: Why the Paris climate deal must put the poorest, lowest emitting and most vulnerable people first. (2015). https://www-cdn.oxfam.org/s3fs-public/file_attachments/mb-extreme-carbon-inequality-021215-es.pdf

7  https://ecologica.jornada.com.mx/2021/07/18/vivir-todos-dentro-de-los-limites-planetarios-7925.html

¿Qué es una vacuna y qué implica su preparación?

Dr. Carlos M. Arróyave Hernández

¿Nuevas alertas, nuevas predicciones grandes catástrofes?

Dr. Enrique González Sosa

¿El estrés materno afecta al bebé en gestación?

Dr. Alma Gámez Varela

Neurodesarro-llo 4.0

Dr. Manuel Hinojosa Rodríguez

Mi piel, mi privilegio existencial

Dra. Laurence Le Bouhellec

Contacto:

TELÉFONO:

+52 442/2628967

CORREO ELECTRÓNICO: 

contacto@revistaserendipia.com

revista.serendipia@gmail.com

Síguenos en: