E3: ENERGÍA, ECOLOGÍA, ECONOMÍA

22.10.2019

La quimera del desacoplamiento entre el crecimiento económico y las emisiones de efecto invernadero

Dr. Luca Ferrari

Espejismos. Jorge Alcántara 2019
Dr. Luca Ferrari

En las últimas semanas, hemos vivido eventos que nos recuerdan la fragilidad de la situación climática y ambiental del planeta. Los gigantescos incendios de las selvas amazónicas han contribuido a que la deforestación en esta región de Brasil aumentara 93 % en los primeros nueve meses de 2019, totalizando unos 7853 km2, respecto a lo registrado en el mismo periodo del año pasado.

 

Si bien el cambio climático es un factor que favorece los incendios, su incremento se explica más directamente por la presión de la industria maderera y ganadera alentada por el presidente Jair Bolsonaro y, la apertura de reservas indígenas y áreas protegidas para esas actividades y la minería. Una vez más, la destrucción del medio ambiente es motivada por el crecimiento de las actividades económicas de la llamada civilización industrial que, particularmente en los países en desarrollo, ve lo que queda de la naturaleza como una última presa para saciar su voraz apetito.

 

Sin embargo, más recientemente, el debate se ha centrado sobre las medidas urgentes contra la emergencia climática impulsadas por la «semana del clima» convocada por la ONU. Aunque algunas organizaciones ambientalistas ya hablan de la necesidad de un cambio sistémico, en muchos foros se sigue hablando de soluciones tecnológicas para el incremento de la eficiencia energética, así como la sustitución de los combustibles fósiles por fuentes renovables como medios para lograr un desacoplamiento entre el crecimiento económico y las emisiones de gases de efecto invernadero.

 

El desacoplamiento (o desmaterialización) se refiere a la idea de incrementar la producción económica sin aumentar o, incluso, disminuir los insumos de energía y recursos. En la última década, algunos países desarrollados han experimentado un desacoplamiento «relativo», es decir, una cierta reducción de recursos materiales y energéticos por unidad de producto económico (PIB). Sin embargo, esto no se ha traducido en una disminución de las emisiones a nivel global. Por un lado, este desacoplamiento se debe a que estos países han transferido sus industrias pesadas -con alta intensidad energética- a China y otros países emergentes que ahora cargan con las emisiones asociadas, en muchos casos, producto de fuentes más sucias como el carbón. Por el otro, si una economía se expande más rápido que las ganancias de eficiencia que puede lograr, es posible que haya un desacoplamiento relativo, pero no un desacoplamiento absoluto con la consecuente disminución de las emisiones.

 

Respecto al cambio climático, la esperanza de desacoplamiento es que podamos continuar con el crecimiento económico al tiempo que reducimos las emisiones de carbono. Se nos dice que el desacoplamiento se puede lograr mediante la innovación tecnológica -que nos permite producir de manera más eficiente- o mediante políticas fiscales que fijen los precios de los combustibles fósiles de manera tal que desincentiven su consumo e incentiven la producción de alternativas de bajas emisiones. Es una estrategia popular porque sugiere que realmente no tenemos que repensar el paradigma económico dominante del crecimiento o cambiar mucho nuestros estilos de vida, podemos seguir creciendo nuestras economías sin límite y continuar viviendo estilos de vida consumistas, mientras desacoplamos la actividad económica de los combustibles fósiles.

 

En la practica, la posibilidad teórica de desacoplamiento absoluto, que se requiere si queremos reducir las emisiones, no se ha podido materializar. Es una estrategia de la que se ha hablado durante décadas pero las emisiones de carbono han seguido creciendo. No ha habido reducciones a largo plazo en las emisiones salvo en tiempos de recesión, es decir, cuando la economía ha decrecido. Pero la idea del desacoplamiento sigue siendo popular porque permite a los políticos afirmar que persiguen políticas ambientales y a los consumidores seguir consumiendo, confiando en que pronto nuestras prácticas de consumo se desvincularán de las emisiones de carbono. En este sentido, es un mito peligroso1.

 

Tanto la eficiencia como las fuentes renovables no van a poder disminuir las emisiones en una economía orientada al crecimiento. Históricamente, la mejora de la eficiencia tiende a convertirse en un mayor crecimiento y esto significa que las emisiones continúan aumentando, a pesar de las ganancias de eficiencia. Por ejemplo, los coches actuales tienen una eficiencia casi doble con respecto a los de los años 70 pero la economía ha crecido y se han comprado más automóviles, por lo que las emisiones asociadas han aumentado a pesar de que la industria está produciendo automóviles cada vez más eficientes. Un desacoplamiento relativo no se ha transformado en un desacoplamiento absoluto.

 

En cuanto a las energías renovables, la introducción de fuentes intermitentes como solar y eólica en la generación eléctrica no ha disminuido de manera significativa las emisiones en un país como Alemania, que ha invertido como ninguno en estas fuentes. Aunque Alemania genera casi 40 % de su electricidad con fuentes renovables, la fluctuación de la generación se compensa con gas y carbón, cuyo consumo ha incluso aumentado un poco. Por otro lado, la infraestructura para el aprovechamiento de la energía eólica y solar necesita de cantidades considerables de combustibles fósiles para su construcción: carbón para la fundición y la producción de acero de los gigantescos aerogeneradores; diésel para la minería de cobre, aluminio, cadmio, plata, oro, cobalto y manganeso para los paneles solares y; de litio y plomo para las baterías.

 

La fe en el desacoplamiento desvía la atención del centro del problema: el sistema económico capitalista, que requiere un crecimiento ilimitado para la estabilidad, y la creencia de que el bienestar requiere una riqueza material. Si no repensamos esos fundamentos, no resolveremos el desafío climático. Existen límites ambientales para el crecimiento y estamos a punto de colisionar con ellos.

 

 

1.https://ianjsinclair.wordpress.com/2016/08/30/will-de-coupling-solve-climate-change-interview-with-samuel-alexander/

 

El ilustrador ayuda a cerrar la brecha entre el mundo de la ciencia y la población en general

L.P.C. Julieta Espinosa

 

Qué tanto es tantito... en ecología del paisaje, en ciencia, en serendipia

Dr. Pedro J. Gutiérrez-Yurrita

El arte, un documento para leer y conocer las enfermedades

y prácticas terapéuticas de su época

Dra. Laurence Le Bouhellec Guyomar

La falacia de la teoría económica dominante

Dr. Luca Ferrari

Cerillo de fricción

¡Serendipia!

Contacto:

TELÉFONO:

+52 442/2628967

CORREO ELECTRÓNICO: 

contacto@revistaserendipia.com

revista.serendipia@gmail.com

Síguenos en: