DRAMATURGIA FÓSIL

03.08.2021

Protagónico: Hallucigenia sparsa

M. en C. Adolfo Pacheco Castro

Fotografia: Jorge Alcántara 2021 / Confección: Julieta Espinosa
Fotografía: Jorge Alcántara

Primer acto: el desenterramiento

 

Los primeros fósiles de Hallucigenia sparsa fueron colectados a principios de 1900 en la localidad de Burgess Shale, Canadá por Charles Doolittle Walcott. Paleontólogo conservador que Stephen Jay Gould considerara uno de los más grandes en la historia de América. Estos fósiles se conservaron en un esquisto del Cámbrico medio, con una edad de aproximadamente 508 millones de años.

 

Los fósiles se encuentran en un estado de preservación extraordinario, ya que sus tejidos blandos fueron fosilizados en silicato de alúmina, cuando generalmente sólo se conservan las partes duras como conchas, dientes, esqueletos o exoesqueletos. Esta localidad es considerada como la más importante para entender el origen de los animales, pues en ella se registró por primera vez el evento paleobiológico denominado «la explosión del Cámbrico», en donde se diversifican los principales grupos de artrópodos, moluscos, cordados, anélidos, etc.

 

Segundo acto: el rostro del protagónico

 

Inicialmente Hallucigenia sparsa fue identificada como Canadia sparsa por Walcott, quien creyó que era un gusano marino poliqueto. Posteriormente, en la década de los 70, Conway Morris redescubrió este material y lo identificó como un organismo alucinante, de ahí su nombre científico.

 

Según Morris, Hallucigenia sparsa era un animal que no pertenecía a ningún grupo conocido. Su cuerpo de tan sólo entre 25 y 50 milímetros de longitud, era bilateral y tenía siete segmentos repetitivos. Cada segmento estaba compuesto por un par de tentáculos de un lado y un par de espinas rígidas del otro, que se interpretaron como zancos móviles para desplazarse lentamente entre el fango marino.

 

El cuerpo cilíndrico terminaba en una cola larga y móvil en donde estaría el ano y, en el otro extremo, Morris identificó una cabeza deforme a manera de saco bulboso, sin ojos ni boca. Por lo que propuso que cada uno de los 14 tentáculos dorsales podrían ser órganos de alimentación independientes. Sin duda un animal alucinante.

 

Fotografia: Jorge Alcántara 2021 / Confección: Julieta Espinosa

Tercer acto: interpretación viva

Recientemente, dos investigadores, Smith y Caron, publicaron uno de los más grandes hallazgos de la paleontología: la cabeza de Hallucigenia sparsa. Estos autores reconstruyeron el verdadero rostro de este enigmático fósil utilizando técnicas más avanzadas de observación, mediante el uso de un microscopio electrónico de barrido.

 

Encontraron que lo que para Morris era una cabeza, en realidad era el contenido estomacal del organismo luego de ser despanzurrado por la presión del sedimento. Los zancos móviles sólo fungían como espinas sobre el dorso y los tentáculos de alimentación eran sus verdaderos pares de patas.

 

La cabeza, en cambio, se encontraba en lo que fue descrito como la cola, con unos ojos simples y seis tentáculos bien desarrollados que llevaban la comida hasta su boca. La boca tenía una armadura faríngea circular, formada por múltiples segmentos y dientes esclerotizados que ayudaron resolver su afinidad filogenética con los gusanos aterciopelados del filo Onychophora.

 

La sonrisa de Hallucigenia sparsa había estado siempre ahí, fosilizada en las lajas de Burgess Shale, pero sólo pudo ser observada 100 años después de colectarla. El mismísimo S. J. Gould, inspirado por fósiles como HallucigeniaAnomalocaris u Opabinia, quien relató de forma magistral la primera parte de esta historia en su libro Una vida maravillosa, murió sin conocer la identidad de su más enigmático protagonista. Pero, ya platicaremos a detalle esta historia en la próxima edición de nuestra Columna bioestratigráfica

Fotografia: Jorge Alcántara 2021 / Confección: Julieta Espinosa

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