12.08.2021

La sobreposición de los ríos: superficial y subterráneo

Dr. Enrique González Sosa

Fotogafía: Jorge Alcántara 2021

Si bien creemos que la naturaleza se sobrepone a los cambios ocasionados por el ser humano, también es cierto que el ser humano establece su filosofía cuando observa el comportamiento natural de las fuerzas opuestas de la naturaleza: el día y la noche, el frio y el calor, las inundaciones y las sequías; fenómenos complementarios, requeridos para establecer el equilibrio universal, Yin y Yang -Dinastía Shang (1776 a.C. - 1122 a.C.)-.

 

Teniendo en mente esta filosofía de lucha de contrarios, las alteraciones ocasionadas por la urbanización han provocado la extinción de los flujos de agua superficial que forman los ríos, transmutándolos en flujos subterráneos y generando una fuerza complementaria para establecer el equilibrio. Si el universo es la fuerza de gravedad, los ríos superficiales se han convertido en ríos subterráneos regidos por la carpeta impermeable de la urbanización, obligando a buscar los caminos que lleven al equilibrio.

 

Un claro síntoma de esta lucha de fuerzas complementarias son las inundaciones súbitas en zonas urbanas, ocurridas con mayor recurrencia en las últimas décadas. Otra fuerza poco conocida, así como sus interrelaciones con procesos no tan populares, es la erosión interna (en inglés, piping erosion), que originan los denominados socavones (en inglés, sink hole).

 

Cuando la erosión interna es significativa y forma una red de conexiones, los flujos llegan a provocar fallas inesperadas en taludes, colapsos abruptos de las cavernas al interior del suelo -en las zonas con menor resistencia- o bien, grutas permanentes, principalmente en mantos kársticos relacionados con factores geohidrológicos y la disolución de rocas carbonatadas. Lo anterior provocando daños en carreteras, casas e infraestructura urbana, cuando ocurre en ciudades.

 

A nivel mundial se sabe que 15 % de la superficie terrestre presenta problemas asociados con sink holes. Por ejemplo, Wilson y Beck reportan la formación de 140 socavones de 3 m de diámetro y 4,5 m de profundidad, en el periodo de 1961 a 1986, en el área de Orlando, Florida, EE.UU. (Ground Water, 1992).

 

Por otra parte, 42 % de los nuevos socavones sobrevienen en época de estiaje, cuando el nivel del acuífero desciende; muy probablemente en relación con colapsos abruptos por subsidencia originada por la sobreexplotación de los acuíferos -hundimiento por peso propio de la tierra-. En esta circunstancia, es importante diferenciar entre los nuevos y antiguos sink holes. El término «antiguo» es utilizado en lugar de «paleo sink hole», debido a que algunos de ellos se encuentran ya colapsados, con características bien definidas.

 

En los últimos años, la formación de los nuevos sink holes sucede en áreas urbanas o en sus cercanías; situación cada vez más común, por lo que es necesario reflexionar sobre las perturbaciones que ocasiona el ser humano, para conocer los orígenes y los mecanismos que provocan su colapso.

 

La formación, seguramente, está asociada a la sobreposición de los flujos naturales, superficiales y subterráneos. Otros factores que intervienen en la formación de socavones son producidos por la ruptura de los sistemas de drenajes y de las tuberías de agua potable, los asentamientos del suelo por subsidencia, o bien, la erosión interna originada los flujos en exceso porque ha sido rebasada la capacidad hidráulica de los sistemas de drenaje.

 

En todo caso, la expansión y crecimiento acelerados de la urbanización requiriere del establecimiento del equilibrio universal, Yin- Yang, a través de acciones sociales y de reingeniería urbana, que equilibren las fuerzas opuestas de la naturaleza para contar con un entorno amigable y de bienestar, a fin de recuperar el equilibrio universal y, reducir los riesgos y daños que ocasionan los socavones -sink holes-.

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