TIERRA DEL ZORRO Y EL ERIZO

12.05.2026

Murales, minerales y sostenibilidad

Fotografía: Julieta Espinosa 2024

Dr. Eduardo Becerra Torres

Fotografía: Dr. Eduardo Becerra Torres

Hace unas semanas, el descanso primaveral terminó y en mi cabeza aún quedan murmullos, visiones y conversaciones de esos días entre olas de calor, frentes fríos y lluvias inesperadas. Una actividad insuperable para mis planes de vacaciones es visitar museos; de todo lo que se puede apreciar en estos espacios, las intervenciones murales son mis predilectas.

 

Interesante, tal como son las coincidencias, durante mis visitas a estos espacios, la conversación de las personas a mi alrededor giraba en torno al cambio climático que nos trajo lluvias, calor y frío, todo junto y sin un aparente sentido.

 

Como estaba de vacaciones y no quise ser molesto y entrometido, me quedé con las ganas de decirles que la técnica del fresco en los murales contribuye a reducir los gases de efecto invernadero y puede ser parte de una estrategia contra el cambio climático. Con aún más ganas me quedé de decirles cómo los minerales son sustancias que nos regalan un escenario tan brillante y colorido. Por esto, decidí que la columna de este mes sería el lugar para contar todo aquello que me quedé con ganas de decir.

 

Al comenzar a explicar las bases minerales sobre la técnica del fresco, sólo puedo pensar en la gran muralista mexicana Aurora Reyes. Esta artista tiene murales clave para entender la labor pedagógica del muralismo, que implica replantear la historia del México postrevolucionario.

 

Ejemplo de ello es El primer encuentro (1978), obra colocada en lo que fue la «Casa de Cortés» y que hoy es la sala de cabildos de la Alcaldía Coyoacán, que retrata cada elemento cultural-histórico del primer encuentro entre Hernán Cortés y el pueblo mexica. Aurora ejerció la enseñanza de las artes plásticas, por lo que hoy emularé sus pasos y les conduciré por la ruta del muralismo con la lente de la ciencia.

 

Empecemos por la técnica del fresco, que consiste en colocar una base de mortero (mezcla de cemento, arena y agua) y sobre ésta una capa de cal que, mientras no seque (fresca), se aplican los pigmentos para construir el mural. Analizar estos tres componentes del arte mural será el objetivo de las siguientes líneas.

 

Antes de pasar nuestro microscopio por el mortero, la cal y los pigmentos, me gustaría presentar algunos conceptos de los materiales terrestres. Primero, los minerales, que son sustancias naturales sólidas con una composición química definida y una estructura geométrica constante (cristalina), son los materiales sólidos fundamentales en la Tierra. Por ejemplo, todos los elementos y compuestos en estado sólido se encuentran como minerales en la naturaleza. La mezcla de varios minerales produce rocas y los fragmentos de estas rocas de cualquier tamaño generan sedimentos.

 

El mortero, la cal y los pigmentos están constituidos por materiales terrestres y conocerlos nos permitirá comprender las manifestaciones artísticas desde la mirada de las ciencias de la Tierra:

 

El mortero, utilizado como recubrimiento, sólo puede existir con la participación del sedimento arena combinado con el cemento. La arena es una denominación dada por el tamaño del grano del material rocoso; todo aquello que tenga dimensiones de 0.5 mm a 2 mm es considerado arena. Es importante aclarar que no requiere ninguna composición particular para ser definida como arena.

 

Si se mezclara cemento con material más grueso (grava, >2mm), el resultado sería concreto y no tendría la función del mortero. El cemento es un material sintético producto de la mezcla de yeso (mineral de sulfato de calcio hidratado, CaSO4·2H2O) y clínker. El clínker es una mezcla de alita, belita y celita, que son fases minerales que contienen sílice (Si), calcio (Ca), aluminio (Al), hierro (Fe). El agua y el azufre del yeso son los compuestos que reaccionan con los minerales del clínker para endurecer la superficie cubierta con cemento.

 

La cal es un mineral conformado por hidróxido de calcio (Ca(OH)2) que, al estar expuesto al CO₂ de la atmósfera, reacciona para formar el mineral calcita (CaCO₃). En el proceso de secado, esta reacción sucede dejando una superficie resistente y literalmente cristalina. Esta capacidad de las superficies cubiertas por cal de capturar CO₂ está tomando importancia como una acción de captura de carbono, lo que implica que cada pintura mural está reteniendo cantidades importantes de CO₂.

 

Los pigmentos tienen múltiples orígenes, sin embargo, la escuela de Diego Rivera regresó al uso de aquellos de origen mineral. Hoy sólo dejaré algunos ejemplos: los tonos rojizos y ocres son tomados de mezclas de hematita (Fe2O3), los amarillos son obtenidos del oropimente (As2S3); unos más son los azules intensos provenientes de una roca de altas presiones conocida como lapislázuli.

 

La roca lapislázuli tiene el mineral lazurita, que es un feldespatoide compuesto por sodio, aluminio y sílice principalmente (Na7Ca(Al6Si6O24)(SO4)(S3)H₂O). La lazurita y su compleja composición revelan que hay todo un mundo por conocer de los pigmentos y lo mejor sería que en una futura columna les platicara un poco más de este colorido reino.

 

Después de recorrer con nuestro microscopio los materiales relacionados con el muralismo, recapitulemos un poco. La pared por utilizar será recubierta con un mortero, que le proporcionará una superficie homogénea y lisa para el trabajo. Sobre esta superficie se le adicionará cal que, al estar en contacto con la atmósfera, captura CO₂ y comienza una reacción de cristalización. Por último, los pigmentos se adicionan cuando la cal aún es hidróxido de calcio, para que cuando se transforme en calcita, ésta cristalice con la coloración deseada.

 

Queridos lectores, espero que con este breve paseo por los materiales terrestres que dan vida al muralismo mexicano, se maravillen con la creación artística construida a partir de conocer los entornos naturales de la Tierra.

 

Cada mural no sólo es una propuesta histórica y narrativa de nuestro pasado, presente y futuro, sino un sumidero de gases de efecto invernadero y, por lo tanto, toma un rol activo para atender el cambio climático global y el aprovechamiento de recursos de forma sostenible. De esta manera, la próxima vez que vean un mural, podrán imaginar a la gran Aurora Reyes, Diego Rivera o Siqueiros no sólo como artistas, sino también como agentes de la sostenibilidad y, sobre todo, como maestros de los materiales terrestres reconfigurados para crear arte.

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