12 de enero de 2026
Mextli Moreno
Los gorgojos de hojarasca, pertenecientes a la familia Curculionidae, representan uno de los grupos más diversos de organismos en el planeta. Además de ser parte esencial de la biodiversidad, funcionan como bioindicadores en los bosques, ya que su presencia o ausencia refleja el impacto ocasionado por la conservación o degradación del hábitat.
El avance en la identificación de especies de gorgojos de hojarasca en el estado de Querétaro es significativo, a pesar de ser un proceso complejo y laborioso que exige el empleo de técnicas especializadas. Un trabajo liderado por el Dr. Robert Wallace Jones, investigador de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), quien asegura que un hábitat perturbado puede tardar hasta cien años en recuperar su fauna, aunque no siempre todas sus especies.
El cambio climático ha provocado la desecación de los bosques reduciendo sus áreas y obligando a los insectos, como el gorgojo de hojarasca, a trasladarse a otros sitios o, incluso, a desaparecer. En palabras del investigador, «las especies tiene que ir caminando de un lugar a otro, transportándose de una manera u otra. Esto es muy difícil. El cambio climático está secando los bosques mesófilos, reduciendo su área y, empujando a los organismos más y más arriba hasta su completa desaparición».
En contraste, en zonas con menor impacto ambiental puede observarse una gran cantidad de insectos. «Los gorgojos de hojarasca son una herramienta sensible al nivel de perturbación de un bosque. Aunque parezca que están bien, hay bosques en los que llevan de 60 a 70 años con potreros y no han recuperado todavía su diversidad. Estos son indicadores».
La importancia de los gorgojos de hojarasca radica en su tamaño, ya que, incluso áreas superficiales y pequeñas, pueden albergar una gran diversidad de ellos. «Uno piensa que un fragmento no tiene mucho valor, pero a nivel de los gorgojos, de la entomofauna, puede tener una gran diversidad. Lo hemos comprobado».
La entomología, como estudio científico de los insectos, contempla su taxonomía, evolución, ecología, comportamiento y, su relación con los humanos y el entorno, considerándolos parte esencial de la diversidad. A decir del especialista en entomología aplicada, «los insectos son parte integral e importante para el funcionamiento de los ecosistemas, tanto terrestres como acuáticos»
Actualmente, la pérdida de insectos a nivel mundial representa un grave problema para los ecosistemas, pues afecta directamente las redes ecológicas: muchas aves, reptiles, roedores y otros animales dependen de ellos como fuente de alimento.
La identificación de dichos organismos es un reto, ya que requiere de técnicas especializadas para recolectarlos y analizarlos. Los gorgojos de hojarasca no sólo son altamente diversos, sino también microendémicos, es decir, exclusivos de regiones específicas, lo que aumenta la importancia de su estudio y conservación.
El Dr. Jones explica que los gorgojos de hojarasca podrían ser el grupo más diverso de todos los organismos, ya que se tienen aproximadamente 62 mil especies descritas; una cifra que podría representar únicamente la mitad de su diversidad.
Además de ser una especie muy grande en número, es difícil de estudiar. La hojarasca se acumula en lugares más fríos y templados con humedad, generalmente en las montañas. Aunque en el trópico hay una gran caída de hojas, la temperatura cálida y húmeda, no es propicia para este tipo de especies. Por lo tanto, en los bosques de encino, de montaña y mesófilos es donde se pueden encontrar, principalmente, por su gran acumulación de hojas.
Aunque de un lugar a otro cambia la diversidad beta -variación en la composición de especies entre diferentes comunidades o sitios-, el académico explica que los gorgojos de hojarasca se desarrollan y evolucionan in situ, así es que se ha identificado una gran diversidad en el estado. «Tenemos muchas especies descritas en Querétaro».
En el municipio de Pinal de Amoles han sido identificadas aproximadamente 50 especies diferentes, así como en cerros cercanos al municipio de San Joaquín. Además, han sido identificados en lugares montañosos como El Zamorano, en los bosques templados de Amealco, en la sierra de Jalpan, así como en Río Verde (San Luis Potosí), donde hay bosques mesófilos.
Ante la dificultad de su identificación debido a su gran diversidad, el grupo de investigación los organiza en morfoespecies, «porque no podemos describirlos a todos y porque son muy desconocidos». Sólo a través de la observación microscópica es que pueden analizar cada una de sus diferencias. «Sabemos porque vimos en el microscopio que son diferentes, pero no les tenemos nombres definidos todavía; probablemente, unos no son tan diferentes, pero podemos hacer una estimación de las diferencias por el uso de morfoespecies».
Para su identificación, también analizan sus características físicas como la ubicación de sus ojos, la trompa, las formas de sus genitales, etc. «Primero, podemos verlos y definir su familia, su género, por la ubicación de los ojos, la trompa, el tamaño de sus ojos, la forma de los genitales. Hay muchas características que determinan los grupos».
Los genitales son de gran relevancia para distinguirlos de manera más específica, además de que para lograr su identificación es fundamental abrir los especímenes. En el proceso de identificación, los colectan, se tamiza la hojarasca y, después, los colocan en embudos de Berlese. Además, hacen uso del estereoscopio -instrumento óptico que permite ver objetos o imágenes en relieve tridimensional- para montarlos y organizarlos.
Actualmente, el Dr. Robert Walles Jones y sus colaboradores ya han realizados varias publicaciones al respecto, principalmente, sobre los gorgojos de hojarasca, aunque también sobre estudios para evaluar los niveles de perturbación en la diversidad.
Además, otros investigadores han dedicado su labor a la identificación de gorgojos de hojarasca, tanto en el estado de Querétaro, en otras entidades del país e, incluso, en Centroamérica. Por ejemplo, la labor de Robert Anderson del Canadian Museum of Nature, quien describió 92 especies nuevas de México y Centroamérica, entre ellos, varios del estado de Querétaro.
El Dr. Jones refiere también el caso del Dr. Jesús Luna de la UAQ, quien describió 32 especies en el estado de Chiapas, particularmente de un solo género de gorgojos de hojarasca. Al tiempo que destaca el intercambio académico existente con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Colegio de la Frontera Norte.