24 de marzo de 2026
Mextli Moreno
La palabra «contemplar» es definida por la Real Academia de la Lengua Española como observar o poner atención en algo material o espiritual, estar presente con alguien o en un espacio determinado. Contemplar implica estar consciente del entorno: los olores, las sensaciones, el clima y los seres con quienes interactuamos.
De igual manera que los seres humanos salen de casa a realizar sus actividades cotidianas y regresan a ella a descansar, las aves descansan en los árboles para en las mañanas salir a las ciudades en búsqueda de alimento. Las aves, así, interactúan cotidianamente con nosotros, en la mayoría de las ocasiones de manera inadvertida.
El libro Aves de ciudad: Una invitación a la contemplación, el conocimiento y la responsabilidad desde el ITESO establece a la contemplación como eje fundamental para la conciencia de los espacios, lo que ocurre en ellos y de las especies que los habitan. Además, de invitar a revalorizar nuestra interacción con otras especies animales en las ciudades.
A decir del coautor, Dr. Luis Enrique Sánchez Ramos, «este libro tiene una particularidad que lo hace diferente a otros libros de aves: utilizamos la palabra contemplar. Nosotros, como biólogos, estamos acostumbrados a observar y a contemplar, pero siempre con la finalidad de ver la historia natural y documentarla».
El libro cuenta con una visión humanista y plantea la contemplación como una forma de evidenciar la diversidad perceptiva de los humanos sobre el entorno. La contemplación es abordada desde la espiritualidad y la cosmovisión de diversas culturas respecto del papel fundamental de las aves.
A decir del investigador posdoctoral del Instituto de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), «para algunas culturas eran dioses, para otras eran mensajeros… Aquí, en México, el dios de la guerra, Huitzilopochtli, era un colibrí. Nuestros antepasados contemplaban y observaban el comportamiento de los colibríes, que es muy agresivo, y le daban un sentido espiritual».
En el cristianismo, por su parte, el Espíritu Santo es representado como una paloma, mientras que en otras religiones, la contemplación de las aves orienta la oración. En este sentido, el Dr. Sánchez Ramos reconoce que el abordaje contemplativo de las aves incentiva el interés en ellas, posibilitando su valoración ecológica y fomentando su conservación.
A pesar de que, frecuentemente, las aves pasan desapercibidas para las personas, éstas desempeñan funciones fundamentales en los ecosistemas como la polinización, la dispersión de semillas, la remoción del suelo, así como el control de plagas.
Existen aves significativas para el control de plagas, como las golondrinas, las cuales comen grandes cantidades de mosquitos, moscas e insectos; otras más tienen funciones polinizadoras, como los colibríes, que se alimentan del néctar de las plantas transportando el polen; sin olvidar a las aves que ayudan a dispersar semillas, como las primaveras, que suelen comer bichos y frutas, cuyos desechos favorecen el crecimiento de nuevas plantas.
«Las aves tienen más funciones, por ejemplo, ayudan a remover el suelo propiciando su oxigenación. Hay aves, llamadas rascadorcitos, y, mientras buscan las semillas en el suelo, rascan y lo remueven». Además de lo expresado por el académico, los refugios construidos por algunas aves, como los pájaros carpinteros,
Además de las funciones mencionadas por el académico, los refugios que crean algunas aves, como los pájaros carpinteros, pueden ser utilizados por otras aves y organismos cuando éstas las llegan a abandonar.
También ecólogo y biogeógrafo, el Dr. Sánchez Ramos explica que, ante la riqueza ecológica de las aves, en 2016 surgió la idea de elaborar un libro sobre aves de ciudad. En ese momento, trabajaba coordinadamente con el Dr. Juan Gabriel Morales en la realización de una guía de observación de aves en las instalaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), la Universidad Jesuita de Guadalajara.
El ITESO cuenta con más de 4000 árboles en un espacio aproximado de 50 ha. Además, el área donde está ubicado, Tlaquepaque, Jalisco, es la zona con mayor densidad de árboles en todo el municipio, por lo que este panorama posibilita la existencia de mayor registro de aves.
Años más tarde, el equipo de investigación creó un sitio dentro de la plataforma del campus, el cual buscaba vincular la información de las aves y los árboles, permitiendo también la consulta de datos sobre estos últimos: tipo, fecha de siembra, medidas, etc. Así, fue compilada la información de 103 especies de aves en las 50 ha del campus, algunas de ellas fundamentales a nivel regional, nacional e, incluso, internacional.
Entre las especies más importantes registradas destacan los loros. «Hay una especie llamada loro corona lila, cuyo nombre científico es Amazona finschi. Ésta es una especie endémica del occidente de México, solamente la encontramos en esta parte del planeta y, además, está en peligro de extinción».
La guía reunió también otras especies relevantes como gavilanes, momotos, cuco o ardilla, y colibríes; de ahí la importancia de que exista el arbolado en esta zona, principalmente, por ser refugio para las aves migratorias, así como por su importancia para el flujo de energía y de nutrientes a través del continente.
El libro Aves de ciudad: Una invitación a la contemplación, el conocimiento y la responsabilidad desde el ITESO contiene la guía de observación desarrollada, cuyo empleo debe considerar la identificación de sitios apropiados para la observación de aves en las ciudades.
Así como esta guía, existen otras que pueden utilizarse para identificar aves comunes en México, Norteamérica y Centroamérica. Las guías ayudan a aprender el tipo de especies que habitan cierta región y, normalmente, cuentan con una imagen de las aves, su nombre, datos generales y descripciones de dónde se pueden encontrar.
Se cuente o no con información de las aves, el académico afirma que su contemplación puede ser un acto de curiosidad desde nuestra cotidianeidad. A manera de ejemplo, menciona que en Querétaro los parques son espacios idóneos para observar aves, pero si se desea encontrar fenómenos como parvadas gigantescas, la Alameda y Avenida 5 de febrero son la opción.
«En estos sitios, al atardecer, aparece un espectáculo en el que llegan miles y miles de aves que entran en los árboles para pasar la noche. Este fenómeno sucede porque las ciudades suelen ser más calientes, debido a que el pavimento y las construcciones de cemento preservan el calor del día. Ese es el motivo por el que las aves regresan a dormir a la ciudad y comen en los campos agrícolas a las afueras durante el día».
Otros sitios adecuados para la observación son el Parque Querétaro 2000, la zona superior del Parque El Cimatario, el campus Juriquilla de la UNAM, el Parque Joya La Barreta y la zona de Peña Colorada.
Querétaro es un estado en el que pueden observarse mayoritariamente aves desérticas, y es que, aunque hay varios tipos de vegetación, predomina la semidesértica. Así, es posible avistar matracas, pájaros carpinteros, el capulinero negro, así como el cenzontle.
El Dr. Sánchez Ramos refiere que es fundamental llevar a cabo acciones en beneficio de la conservación de las aves, principalmente, colocar en ventanas componentes que puedan hacerlas visibles, ya que es común que las aves impacten contra las ventanas y mueran. Otra recomendación es tener precaución con las mascotas, ya que hasta tres mil millones de aves mueren a causa de éstas, principalmente, perros y gatos.
«Si queremos seguir contemplando a las aves, tenemos que cuidarlas. Nosotros, como humanos, debemos respetar los árboles, porque en ellos viven organismos muy importantes para el ecosistema».