20 de enero de 2026

Cideteq innova con apósitos de origen natural ante la resistencia microbiana en heridas

Fotografía: Dra. Beatriz Liliana España Sánchez

Mextli Moreno

La resistencia bacteriana a los antibióticos exige el desarrollo de alternativas para la prevención de infecciones y el tratamiento de heridas. Los apósitos microbianos son una opción innovadora y prometedora, al favorecer adicionalmente la regeneración del tejido y la aceleración de la cicatrización.

 

La Dra. Beatriz Liliana España Sánchez, investigadora de salud del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica (Cideteq), explica que las bacterias cada vez son más resistentes, por lo que es imperante el diseño de nuevos agentes antimicrobianos que no les den margen de adaptación a los microorganismos.

 

Una herida, por su ubicación y condiciones de la piel, tiende a contaminarse y quedar expuesta a la presencia de microorganismos. A manera de ejemplo, cuando no es realizada una limpieza adecuada en una herida, existe la probabilidad de que las bacterias comiencen a crecer y acumularse; por lo tanto, si no se tiene la higiene o el cuidado adecuado en las heridas, las bacterias pueden formar biopelículas que evitan su eliminación.

 

Ante este panorama, es fundamental desarrollar materiales que eviten el crecimiento bacteriano; tal es el caso de los apósitos antimicrobianos, superficies con la capacidad de cubrir una herida y protegerla de la contaminación. De acuerdo con la especialista, los apósitos brindan un entorno limpio y libre de microorganismos, al tiempo que promueven la regeneración del tejido y aceleran el proceso de cicatrización.

 

Particularmente, el grupo de investigación en salud del Cideteq trabaja en esta tecnología desde hace tres años, desarrollando apósitos antimicrobianos de origen natural, elaborados a partir de reacciones con plantas y desechos de origen natural.

 

De las dos patentes con que el centro de investigación cuenta, una está relacionada con un antimicrobiano caracterizado por una mezcla de extractos de origen natural, provenientes de desechos como el limón o, incluso, el té.

 

Algunos componentes de estos extractos poseen grupos funcionales o estructuras químicas, cuya composición ayuda a que, al interactuar con las bacterias, su muerte sea más rápida. De esta mezcla de extractos es obtenida la materia prima para fabricar los nanomateriales, que constituyen el aditivo antimicrobiano. «Una vez que nosotros obtenemos la mezcla, la utilizamos en polímeros, en soportes, y fabricamos textiles».

 

La Dra. España Sánchez asegura que la ventaja de este método de fabricación es que posibilita la obtención de fibras delgadas -a escala nanométrica-, que se entrecruzan y forman una membrana. Además, al estar elaborados con materiales de origen natural, son de bajo costo y muestran una mejoría en los pacientes a quienes se les han aplicado -regeneración del tejido dañado, incluso, en lesiones crónicas-.

 

Los apósitos son seguros, inocuos, de bajo costo -en comparación con los ofertados en el mercado- y aceleran los procesos de cicatrización. En palabras de la académica, «pueden mejorar la calidad de vida del paciente […], al tiempo que contribuyen a resolver un problema prioritario de salud, que es la resistencia bacteriana a los antibióticos».

 

Actualmente, los apósitos han sido aplicados en todos los hospitales del sector público de salud en Querétaro; es decir, están siendo realizados ensayos clínicos de manera gratuita. «La idea es evaluar, bajo diferentes condiciones, cómo se comporta la población. El objetivo es que esta tecnología sea transferida a la industria para que pueda llegar a más personas».

 

Los apósitos han sido empleados en pacientes con úlceras por presión o escaras, es decir, en personas postradas mucho tiempo en cama, así como en pacientes con quemaduras. Los apósitos son aplicados en lesiones no muy profundas, debido a su alcance terapéutico.

 

Durante los primeros cinco días, la investigadora y su equipo han observado que los apósitos logran eliminar todos los eventos celulares asociados a la presencia de bacterias, es decir, las lesiones no presentan bacterias y se muestran limpias.

 

Otro logro reportado es todos los pacientes presentan formación de tejido de granulación. En palabras de la Dra. España Sánchez, «cuando ya no hay bacterias, el mismo sistema inmune empieza a generar células para la reepitelización. Desencadena la cicatrización».

 

El efecto obtenido de la aplicación de apósitos varía según el paciente, algunos limpian sus heridas en un periodo de tres a cinco días y otros, hasta en 21 días. Derivado de lo anterior es que el objetivo de desarrollar los apósitos microbianos es que sean accesibles al público en general y que mejoren el tratamiento de heridas contaminadas.

 

El desarrollo ha sido multidisciplinario, con la participación de diversas instituciones como Servicios de Salud del Estado de Querétaro, Hospital General de San Juan del Río, Hospital General de Querétaro, Clínica UVM, la UVM campus Querétaro, Universidad ICEL, HAUMANU Clínica de Heridas Complejas y Estomas, y SURGIBOX.

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