21 de octubre de 2026
Mextli Moreno
A propósito del Día Mundial contra el Cáncer, conmemorado el 4 de febrero, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reafirmó que, desde 2022, la tasa más elevada de mortalidad en hombres entre 30 y 59 años corresponde al tumor maligno de ano, recto y colon.
Particularmente, el cáncer de colon ocupa el tercer lugar entre los tipos de cáncer con mayor prevalencia en México y el cálculo para 2040 es de tres millones de nuevos casos, adicionales a los cinco millones de pacientes ya registrados. Lo anterior, de acuerdo con la Dra. Haydé Azeneth Vergara Castañeda, investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).
El cáncer de colon es común, ya que integra diversos factores de riesgo como la genética, los antecedentes heredofamiliares, las enfermedades inflamatorias intestinales, el hábito de fumar y, principalmente, la dieta. «La alimentación nos conduce a experimentar efectos adversos ante algunos componentes de los alimentos, no tan favorables con el colon y que modifican nuestra microbiota».
A decir de la especialista en nutrigenómica, los microorganismos que residen en el colon se alteran y comienzan a metabolizar nutrientes no benéficos, convirtiéndolos en compuestos tóxicos, lo que provoca modificaciones genéticas que pueden desarrollar cáncer. «La obesidad y los hábitos alimentarios son cruciales para el desarrollo de este cáncer».
Al respecto, la Dra. Vergara Castañeda estudia el uso del garambullo; un fruto endémico mexicano que contiene compuestos benéficos para la salud intestinal. Así, es que llevó a cabo un análisis de este alimento para comprobar la relación de su consumo con el retraso en la aparición de las primeras lesiones del cáncer de colon.
«Probé el consumo de garambullo en un modelo in vivo, animal, para ver valorar la existencia de un retraso en el desarrollo de las primeras lesiones del cáncer de colon, que, en roedores y ratas, son muy parecidas a las del humano».
Los resultados fueron positivos. De indujo cáncer en ratas y, después de 16 semanas de tratamiento con garambullo, se observó un retraso en el desarrollo de las lesiones preneoplásicas en los grupos tratados. Además, de ser hallados en el garambullo compuestos de naturaleza fenólica pertenecientes a diversas familias: 50 compuestos fenólicos, betalaínas (como las betaxantinas) y fitoesteroles, principalmente.
El garambullo también posee fibra que mantiene unidos dichos compuestos, lo cual permite que algunos sean absorbidos en el intestino delgado, aunque la mayoría llega al colon, donde las enzimas bacterianas metabolizan la fibra soltando estos compuestos fenólicos.
La investigadora explica que fueron empleadas ratas Sprague-Dawley, las cuales comenzaron con su tratamiento con garambullo a partir de la quinta semana de vida. El fruto fue administrado a través de un pellet alimenticio, molido e incorporado con una dosis de garambullo, previamente establecida por otro grupo de investigación que garantizó su inocuidad.
Dicho alimento fue administrado durante 16 semanas, siendo en la tercera y cuarta semana cuando los animales fueron inoculados con un carcinógeno y suministrados con un promotor de cáncer (dextrán sulfato de sodio) en el agua.
Cada semana eran pesadas las ratas, ya que las dosis dependían de este parámetro. Al término de las 16 semanas, los animales fueron sacrificados y colectadas sus heces para analizar la microbiota intestinal.
Además, les fueron extraídos diversos órganos, entre ellos el colon, al que le fueron realizados cortes parafinados para su estudio histopatológico. «Hicimos muchos cortes y fotografías para buscar las lesiones. Al final, determinamos que los grupos que fueron tratados con garambullo tenían menos desarrollo de fosas críticas aberrantes que el grupo control».
El principal objetivo del proyecto es proponer al garambullo como un alimento funcional, ya que puede prevenir lesiones en la fase inicial del cáncer. Este fruto contiene diversos nutrientes, como fibra y antioxidantes, que retrasan la aparición de las lesiones a través de vías moleculares.
La Dra. Vergara Castañeda busca otorgar un valor agregado al garambullo para fomentar su consumo local, incrementar su demanda en el país y promover su comercialización, así como su uso como ingrediente funcional en la industria alimentaria, desarrollando productos que lo incluyan como barras, galletas y otros tipos de alimentos.
Actualmente, existe desconocimiento sobre este fruto, a pesar de que se produce en estados como Querétaro, Guanajuato, Hidalgo y San Luis Potosí; de ahí, que la investigadora subraye la importancia de introducirlo en la dieta de las personas.
Además del consumo de garambullo, las personas pueden adoptar diversas acciones preventivas como la mejora de su alimentación mediante una dieta balanceada y completa, que incluya todos los grupos alimenticios: frutas, verduras, cereales y tubérculos, leguminosas y alimentos de origen animal.
La dieta debe ser variada evitando alimentos de alta densidad calórica como azúcares refinados, bollería y productos con altos niveles de grasas saturadas, así como moderar el consumo de carne roja. A la par, debe incrementarse el consumo de fibra, realizar mayor actividad física y evitar el estrés, ya que éste puede generar inflamación en el organismo, incluido el colon.