CAMBIO CLIMÁTICO: HIDROLOGÍA Y SOCIEDAD
01.07.2026
Dr. Enrique González Sosa
Bienaventurada sea la lluvia, prodigio de vida. La lluvia tiene un valor inapreciable para la supervivencia y su exceso es un elemento antagónico para la vida misma. Normalmente, sus beneficios y estragos son valorados por la cantidad o lámina de lluvia, medida en milímetros. La apreciación de la lluvia es calificada en función de la cantidad acumulada en diferentes periodos de tiempo: años, meses, días, horas y minutos de una tormenta. De esta manera, diferenciamos los años, meses y días lluviosos, así como los periodos de estiaje, cuando los ríos, lagunas o acuíferos presentan los niveles o caudales mínimos.
Dicha caracterización de eventos depende de la escala de medición y la ubicación de los sitios de observación de la lluvia. Dicho de otro modo, entre más reducida sea la escala de observación y una mayor cantidad de pluviómetros, hay una mejor comprensión e identificación de la tendencia y los patrones eventos lluviosos; sobre todo, en la actualidad, porque los efectos del cambio climático han alterado los patrones espacio-temporales de la lluvia, los cuales afectan tanto la seguridad alimentaria como los riesgos a las poblaciones, principalmente, por inundaciones motivadas por acumulación de agua en centros urbanos.
¿Es realmente importante saber cómo ocurre la lluvia? Técnica o llanamente, cuando llueve nos avocamos a la cantidad total de la lluvia si contamos con registros, sino simplemente comunicamos que llovió mucho o poco, y valoramos la magnitud de la lluvia y los daños producidos en función de los reportes documentales, ya sean periodísticos, o bien, a través de las redes sociales, por ser lo de hoy.
Ante la falta de información de registros de lluvia donde ocurren inundaciones por acumulación en zonas urbanas, los modelos de pronóstico -sustentados con inteligencia artificial- están alimentándose con información documental de reportes de inundaciones para predecir los riesgos de inundaciones y proveer alertas de prevención; sin embargo, dichos modelos no distinguen las diferentes formas en que llueve.
En ese contexto Salas et al., 2026, estudiaron el comportamiento de las lluvias para la zona metropolitana de Querétaro; tormentas responsables de inundaciones súbitas, mediante el análisis de parámetros de convección, que explican su dinámica diaria, y el análisis documental sobre reportes de inundaciones.
Caracterizaron 16 tipos de lluvia de un registro de 70 años, mediante la clasificación de Kohonen, juntando los datos de días lluviosos e indicadores climáticos atmosféricos de reanálisis de ERA5 (base de datos de reanálisis climático y meteorológico global de quinta generación, desarrollada por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo [ECMWF]). Identificados los 16 tipos de lluvia, tres resultaron específicos de temporada de estiaje (dic-mar) y 13 de la temporada del monzón mexicano (abril-nov) -fenómeno meteorológico estacional caracterizado por el cambio radical en la dirección de los vientos-.
El riesgo de inundación lo describieron apoyándose en los registros de la red pluviométrica de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) [7 estaciones] y la información documental de periódicos locales y nacionales. Documentalmente, reconocieron 28 eventos destacados de inundaciones en el periodo 2012-2021 y 44 entre 1970-2011, los cuales son «datos históricos sobre impactos de desastres, con fecha y ubicación».
Dichos eventos destacados contienen reporte de inundación dentro del área metropolitana que describen alteraciones (interrupción del tráfico, accidentes de coche, daños en viviendas y víctimas) reportadas por fuentes comunes de datos de desastres, como informes oficiales de las autoridades de emergencia, archivos académicos y científicos, así como comunicados de prensa. Los reportes de prensa, que a menudo contienen extractos oficiales de autoridades locales del agua, informan sobre acumulaciones de agua que superan la capacidad de redes hidrográficas naturales y humanas.
La definición de acumulación contiene una suposición de proporcionalidad más o menos implícita: cuanto más grande es la tormenta, mayores son los desórdenes; sin embargo, es importante evitar cierta confusión. Los eventos destacados apuntan a tormentas de lluvia intensa, pero no todas las tormentas de lluvia intensa generan eventos destacados. No hay una relación uno a uno por encima de cierto umbral por dos razones: los procesos hidrológicos que transforman la lluvia en flujos son no lineales (Amorocho, 1967; Sivakumar, 2009) y el daño depende de la vulnerabilidad de la infraestructura urbana y de la capacidad de su población para enfrentarlo.
La correlación entre los datos de ERA5, Conagua e información documental permitió ver que, durante el periodo de 2021, la probabilidad de ocurrencia de un evento «destacado» en un día lluvioso es de 3.17%, lo cual ya es bastante alto. Esta probabilidad promedio y la modulación entre los tipos de lluvia produce un factor de riesgo multiplicativo: la relación entre la probabilidad de tener un evento «destacado» bajo un tipo de lluvia dado y la probabilidad promedio.
Este factor va de 1 a 3 dentro del grupo formado por cierto tipo de lluvias -tipo 3, 4, 5, 8, 13, 15, 16-, que forman la parte más alta del patrón de riesgo. En este grupo, la probabilidad de tener un «evento destacado» es 25 veces mayor que para uno de los 9 tipos restantes (no indicados aquí).
Los autores comentan que estos primeros resultados deben tomarse con precaución, no obstante que los eventos destacados llegan alcanzar los 130 mm, según los acumulados por el Servicio Meteorológico Nacional. Son lluvias promotoras de muchos daños, pero debe tenerse en cuenta que los campos de lluvia generadores de estos eventos significativos son muy variables en el espacio, por tanto, el uso de una sola red de pluviómetros no es suficiente para detectar o caracterizar el riesgo.
Aquí está la relevancia de la información documental, incluyendo la de las redes sociales, para mejorar el pronóstico de eventos catastróficos o inundaciones por acumulación. También los autores señalan la importancia de disponer de una buena calidad y cantidad de puntos para un mejor conocimiento del comportamiento de los campos de lluvia y la distribución espacial de eventos lluviosos, a fin de reducir impactos socioeconómicos en los centros urbanos.