22 de julio de 2026
Mextli Moreno
Los bosques mesófilos se caracterizan por ser corredores biológicos fundamentales, por albergar una gran diversidad de flora y fauna, y desempeñar un papel clave en la mitigación de gases de efecto invernadero. A pesar de su importancia, estos bosques son considerados ecosistemas frágiles, ya que cualquier alteración puede modificar la composición de las especies que los integran.
Este es el caso de Valle Verde, un bosque ubicado en Jalpan de Serra, del que investigaciones recientes han encontrado que, pese al aprovechamiento de sus recursos y a la tala de algunos ejemplares registrada en la zona, no hay una disminución significativa de su diversidad biológica.
De acuerdo con la M. en C. Elizabeth Fuentes Romero, académica de la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación Juriquilla (UMDI) de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los bosques mesófilos se desarrollan en condiciones de humedad y presencia de neblina, factores que favorecen una gran diversidad de especies. Además, se caracterizan por contar con árboles de distintas dimensiones y estructuras, así hay registros de árboles con clases diamétricas, que van desde los 15 cm hasta los 60 cm, lo que refleja la complejidad y diversidad del bosque. «Esta diversidad evidencia la complejidad del ecosistema».
La comprensión de la estructura de la vegetación es posible a través del conocimiento de la estructura de los tallos, las alturas y, sobre todo, la composición de especies. Esta información resulta fundamental para identificar el tipo de bosque mesófilo estudiado, compararlo con otras comunidades vegetales y evaluar, así, el estado de conservación de su vegetación.
Ejemplo de ello es Querétaro, donde los bosques mesófilos se distribuyen generalmente entre los 1200 m y 1400 m, es decir, un rango altitudinal reducido. Dicha característica se suma a las condiciones ambientales más secas que presentan, en comparación con otros bosques mesófilos de otras regiones del país.
Con base en la literatura, la M. en C. Fuentes Romero destacó que los bosques mesófilos son considerados ecosistemas frágiles, ya que cualquier alteración puede repercutir en la composición de las especies; sin embargo, diversas investigaciones han demostrado que sus suelos son resilientes, lo que les permite resistir ante los cambios. «A pesar de los procesos de degradación, son bastante resistentes, sin que esto signifique que los debamos explotar en exceso».
Los bosques mesófilos son corredores biológicos fundamentales, ya que albergan una amplia diversidad de fauna, incluyendo especies de gran importancia para la conservación, como el jaguar. Cuentan también con una diversidad vegetal significativa generando residuos orgánicos de distinta composición química que, al incorporarse al suelo, se transforman en materia orgánica capaz de almacenar carbono, una acción fundamental en la mitigación de los efectos del cambio climático.
«La importancia de estos ecosistemas radica en que pueden ser utilizados en los procesos actuales de recarbonización de los suelos. A partir de este beneficio, podríamos argumentar su conservación».
Como parte de las investigaciones realizadas en Querétaro, la UMDI Juriquilla realizó un levantamiento de información en la zona de Valle Verde, Jalpan de Serra. Al respecto, la M. en C. Fuentes Romero indicó que el bosque está localizado en un cañón situado entre Valle Verde y la zona conocida como Ojo de Agua de San Francisco, una cañada que forma parte de la cuenca del Río Santa María.
Esta área se caracteriza por la presencia de bosque mesófilo de montaña y una amplia diversidad de vegetación. Entre las especies más representativas destacan los encinos -como Quercus jaralensis-, otras especies locales, así como lauráceas y liquidámbar. De acuerdo con el estudio, las familias Lauraceae y Fagaceae constituyen algunas de las más importantes en la composición florística de esta comunidad.
En relación con el análisis del índice de Shannon -cuantificador de la diversidad y la riqueza de especies en un hábitat-, la académica explicó que la zona presenta un valor de diversidad de 2.5, considerado como una diversidad media, asociada con el manejo que se le ha dado al área.
Aunque es un bosque en peligro por el manejo extensivo a través del pastoreo, el manejo forestal y los incendios, estos factores no han provocado una disminución en la diversidad, por lo que la cobertura vegetal se ha conservado.
La conservación de esta zona también está relacionada con factores sociales y de tenencia de la tierra. Gran parte del territorio son áreas de suelo privado, cuyos propietarios han procurado preservarlo, además de que forma parte del decreto de la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda.
A manera de ejemplo, las comunidades indígenas pames han contribuido a la conservación de la zona, al no hacer un uso extensivo de los pastizales. Así, aunque algunas familias poseen cabezas de ganado, no representan una afectación significativa para la diversidad del bosque.
La investigación se enfocó en la vegetación leñosa, principalmente los árboles, debido a que son el componente principal, al tiempo que son una estructura comunitaria. Los resultados arrojaron que la mayoría de los árboles tiene un tamaño diamétrico menor a 30 cm., incluso, algunos ejemplares registraron diámetros de apenas 2.5 cm.
Entre los hallazgos estuvo el aprovechamiento de ramas para la obtención de leña. En este sentido, las especies más utilizadas son los encinos y, en menor medida, el liquidámbar. Algunas especies de aguacate también son aprovechadas para la elaboración de postes.
Otro aspecto identificado fue la escasa presencia de madera muerta sobre el suelo. Esto sugiere que los árboles caídos y otros restos leñosos son recolectados para su uso como combustible doméstico, particularmente, para su uso en las estufas.
Además del manejo reportado de las especies leñosas, es conocido que una gran cantidad de pinos fueron talados para la minería y la construcción de vías de tren. A pesar de estas condiciones, la M. en C. Fuentes Romero concluyó que se mantiene la estructura de la vegetación y la presencia de especies endémicas de la zona.