DOPAMINA SIN FILTRO

27 de octubre de 2026

Deseo programado

Ilustración: Jorge Alcántara 2026

Leilani Reséndiz

México, de manera constante, ocupa un sitio entre los 10 países con mayor tráfico de usuarios en los principales sitios de contenido para adultos a nivel global; mientras que el tiempo promedio de sesión por usuario oscila entre los nueve y los 11 minutos. Reportes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reflejan que la edad promedio de la primera exposición a pornografía es de entre los 11 y 13 años.

 

En poblaciones universitarias y de adultos jóvenes, los estudios demográficos muestran que entre 70% y 90% de los hombres reportan haber consumido material para adultos en el último año, mientras que en las mujeres el porcentaje es de 40%.

 

¿Por qué tenemos una estadística tan elevada de consumo? De acuerdo con el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), existen múltiples razones, entre las que destacan la falta de educación sexual, el acceso no supervisado a smartphones por infancias y adolescencias, así como el tabú en torno a la búsqueda clandestina de información sobre sexualidad en Internet.

 

La industria de la pornografía inició con la impresión de revistas con contenido sexual explícito para, tiempo después, dar paso a la digitalización del material. En este punto, la aparición del Internet amplió de manera considerable la variedad y tipos de contenido.

 

Evolutivamente, el sistema dopaminérgico -conjunto de neuronas que sintetizan, almacenan y liberan dopamina para la regulación del movimiento, la motivación, el placer y la conducta- responde con un pico ante la novedad; así, en el ámbito sexual, lo hace con mayor fuerza para maximizar la variabilidad genética, lo cual se conoce como «efecto Coolidge». En Internet, el usuario tiene acceso a cientos de parejas sexuales y diversos escenarios en segundos; cada clic genera un error de predicción de recompensa positivo, inundando el núcleo accumbens de dopamina y evitando la saciedad natural de un encuentro biológico real.

 

En las vías mesolímbicas, que forman parte del sistema dopaminérgico, existe un circuito del deseo relacionado con aquello que queremos, conocido como el wanting (deseo) y otro llamado liking (agrado) concerniente al placer, el goce y la satisfacción. Estos componentes explican por qué la dopamina no está estrictamente relacionada con el placer, sino con la motivación y el movimiento; y es que la exposición repetida a contenido sexual hiperreactiva el circuito del deseo, mientras que las vías opioides del goce o satisfacción real se atenúan. El individuo experimenta una necesidad compulsiva de buscar más material, aun cuando el acto ya no le produzca placer real.

 

Si bien aún no puede considerarse una adicción a la conducta sexual, sí existen problemas de salud mental como el trastorno por conducta sexual compulsiva, en el que la habituación a estímulos visuales extremos y de cambio constante genera una desconexión entre las respuestas fisiológicas del cuerpo, derivando en dificultades para lograr la excitación o el orgasmo con una pareja física real en ausencia de hiperestimulación visual, y haciendo que los estímulos sutiles como el afecto, la conversación y la intimidad física real dejen de resultar motivantes.

 

La industria de la pornografía es competitiva porque ofrece novedad infinita, control absoluto y anonimato, lo que permite al usuario explorar su sexualidad a voluntad; sin embargo, las relaciones sexuales reales no funcionan de esa manera, el placer no se alcanza de forma inmediata, no se tiene completo dominio ni control, ya que la opinión y las decisiones de la pareja también importan. Esos límites en el mundo de la pornografía no existen.

 

Si bien el consumo de materiales pornográficos es un acto íntimo e individual, su exceso y falta de control ha derivado en problemas sociales como violencia, desinformación y cosificación de la persona, convirtiéndola en un problema de salud pública.

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