LA MEDIDA DE TODAS LAS COSAS

14.10.2026

T-MEC: el papel estratégico del CENAM en México y Norteamérica

Fotografía: Jorge Alcántara 2026

Dr. César Alonso Gutiérrez Rojas

Fotografía: Jorge Alcántara

Durante la revisión del T-MEC en 2026, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y la Representación Comercial de Estados Unidos colocaron entre los temas prioritarios el fortalecimiento de la manufactura de América del Norte y de las cadenas regionales de suministro.

 

Las conversaciones se enfocaron en sectores prioritarios como el automotriz, acerero, farmacéutico, electrónico y de dispositivos médicos. Todos ellos, industrias en las que medir con exactitud verificabilidad es una condición transversal para toda la cadena de valor, desde la producción y el control de calidad hasta la logística y la comercialización.

 

En una negociación comercial, las discusiones suelen concentrarse en aranceles, reglas de origen, inversiones y condiciones de acceso a los mercados, pero detrás de esos acuerdos existe una infraestructura técnica menos visible: la que permite demostrar que un producto cumple con las especificaciones que se le exigen.

 

De esta manera, antes de que un producto cruce la frontera, alguien debe demostrar que una pieza tiene las dimensiones correctas, que un material contiene la composición declarada o que un dispositivo funciona dentro de las especificaciones. La competitividad comienza con una medición confiable.

 

Una medición no es únicamente un número obtenido de un instrumento. Para que ese resultado tenga valor técnico y pueda utilizarse para tomar decisiones, debe existir confianza en el método empleado, en el instrumento y en la referencia con la que se compara. Ahí aparece la metrología, la ciencia de las mediciones.

 

En una cadena productiva, una empresa puede medir una pieza con sus propios instrumentos y utilizar ese resultado para decidir si cumple con una especificación, sin embargo, para que ese dato pueda compararse con el obtenido por otra empresa, otro laboratorio o una autoridad en otro país, ambos resultados necesitan estar relacionados con referencias reconocidas.

 

Esa relación se conoce como trazabilidad metrológica. En términos sencillos, permite seguir la cadena que conecta una medición realizada en una empresa o laboratorio con patrones de referencia, mediante calibraciones y comparaciones documentadas. Cuanto más confiable sea esa cadena, mayor será la capacidad de comparar resultados obtenidos en distintos lugares.

 

Esto adquiere especial importancia cuando las cadenas productivas cruzan fronteras. Una pieza fabricada en México puede formar parte de un automóvil ensamblado en EE.UU. y terminar incorporada a un producto que se comercialice en Canadá. Para que esa integración funcione, las empresas necesitan mecanismos que permitan confiar en las mediciones utilizadas para verificar dimensiones, propiedades y características técnicas.

 

Esta es una de las funciones que aporta el Centro Nacional de Metrología (CENAM) como instituto nacional de metrología de México. Su papel estructural e irremplazable es desarrollar y mantener los patrones nacionales de medida, brindar trazabilidad -certidumbre de los resultados de medición- y fortalecer las capacidades de laboratorios e industria.

 

El trabajo del CENAM no significa que cada pieza producida en México sea medida directamente en sus instalaciones. Su función es más amplia: establece y mantiene referencias nacionales y contribuye a que otros laboratorios e instituciones puedan relacionar sus mediciones con esas referencias.

 

La importancia de esta función puede pasar inadvertida porque la mayor parte del tiempo funciona, precisamente, como infraestructura de respaldo. Cuando una empresa obtiene un resultado de medición y puede utilizarlo para demostrar que su producto cumple una especificación, rara vez piensa en toda la cadena técnica que hace posible esa confianza.

 

Sin embargo, cuando esa comparabilidad no existe, las consecuencias pueden ser concretas. Una empresa podría tener que repetir ensayos, realizar nuevas calibraciones o demostrar nuevamente las características de un producto antes de que un cliente o una autoridad extranjera acepte sus resultados. Para un proveedor que busca incorporarse a una cadena internacional, esos procesos pueden representar tiempo, costos y barreras adicionales.

 

La confianza metrológica no comienza con el T-MEC ni es un asunto de afinidad política, se sustenta, entre otros mecanismos, en la participación de México -a través del CENAM- en el Arreglo de Reconocimiento Mutuo del Comité Internacional de Pesas y Medidas (CIPM MRA).

 

Este mecanismo internacional permite que los institutos nacionales de metrología demuestren la equivalencia de sus patrones y de determinadas capacidades de medición y calibración. La finalidad es que los resultados respaldados por esas capacidades puedan ser reconocidos internacionalmente bajo un marco técnico común.

 

Para el comercio, esta infraestructura tiene una consecuencia importante: ayuda a reducir la necesidad de comenzar desde cero cada vez que un resultado de medición debe ser utilizado en otro país.

 

No significa que todos los productos sean aceptados automáticamente en cualquier mercado ni que desaparezcan los requisitos regulatorios, significa que existe una base técnica para comparar mediciones y respaldar los resultados con referencias reconocidas internacionalmente.

 

Esa diferencia es fundamental. El comercio internacional no depende solamente de que los países acuerden qué pueden intercambiar, también necesita mecanismos para comprobar que aquello que se intercambia cumple con determinadas características.

 

Pensemos en una pieza automotriz fabricada en Querétaro. Para incorporarse a una cadena productiva de América del Norte debe cumplir determinadas dimensiones, propiedades mecánicas o características eléctricas. La empresa que la fabrica necesita medir esas características y demostrar que sus resultados son confiables.

 

Si esa pieza continúa su recorrido hacia una planta en EE.UU. o Canadá, la confianza en los resultados de medición puede facilitar la relación entre proveedores y compradores. El objetivo no es evitar toda prueba adicional -cada producto y cada regulación pueden establecer requisitos distintos-, sino contar con una infraestructura que permita respaldar técnicamente las mediciones realizadas.

 

El mismo principio aparece en otros sectores. Un medicamento requiere demostrar determinadas propiedades y concentraciones; un componente electrónico debe cumplir características específicas; un dispositivo médico necesita satisfacer requisitos técnicos y de seguridad… En todos estos casos, medir forma parte del proceso mediante el cual se demuestra el cumplimiento.

 

La metrología tiene una relación directa con la capacidad de las empresas para participar en cadenas de mayor valor agregado. No sustituye la calidad, la certificación, la evaluación de la conformidad ni el cumplimiento regulatorio, pero proporciona una parte de la infraestructura científica sobre la que esos procesos pueden apoyarse.

 

Sobre la mesa de las negociaciones del T-MEC se discuten aranceles, reglas de origen y acuerdos comerciales, sin embargo, debajo de esas decisiones existe una infraestructura técnica que permite a las empresas demostrar la calidad y el cumplimiento de sus productos.

 

Esa infraestructura rara vez ocupa los titulares. No aparece en una aduana como una pieza visible de la operación comercial ni figura en la etiqueta de un producto; está presente en los patrones, los laboratorios, las calibraciones, los métodos de medición y las comparaciones que permiten que un resultado obtenido en México pueda relacionarse con referencias reconocidas fuera del país.

 

En una región que busca fortalecer sus cadenas de suministro y aumentar la producción dentro de Norteamérica, esa capacidad adquiere un valor estratégico. Cuanto más complejos sean los productos y más integradas estén las cadenas de producción, mayor será la necesidad de contar con mediciones confiables y comparables.

 

Si el T-MEC busca producir más dentro de Norteamérica, también necesitará que lo producido pueda medirse bajo referencias confiables. Fortalecer la metrología nacional es fortalecer la competitividad de México, porque el comercio internacional no sólo se negocia: también se mide.

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