12 de agosto de 2026
Mextli Moreno
El miedo es una emoción básica, cuya experimentación se manifiesta de distinta forma de acuerdo con el contexto. Desde esta perspectiva, diversas disciplinas han buscado comprender a qué le teme la gente, a través de herramientas como la lingüística de corpus, el análisis estadístico de textos y las neurohumanidades.
Mediante la construcción de mapas y redes de palabras, es posible observar cómo se manifiesta el miedo en noticias, ensayos, redes sociales y textos literarios, lo que ofrece una mirada sobre las preocupaciones de una sociedad determinada.
En las últimas dos décadas, el miedo ha sido una categoría retomada de manera recurrente por la investigación; lo anterior de acuerdo con el Dr. Ignacio Rodríguez Sánchez, investigador de la Facultad de Lenguas y Letras de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), quien estudia las representaciones del miedo desde la lingüística.
A la fecha han sido identificados patrones que permiten entender a qué le temen las personas, desde el miedo a la muerte, la violencia, lo extraño, la enfermedad e, incluso, el miedo al miedo. «La gente vive con una tensión tan grande, que tiene miedo a tener miedo».
Aunque existen extensas listas de temores, el investigador explica que el miedo suele vincularse con la pérdida de algo, lo diferente o, perder la razón o el control de sí mismo; sin embargo, también existen miedos contextuales, es decir, cada época registra temores específicos que difieren de otros momentos de la historia.
Aunque teóricamente se habla de emociones y manifestaciones universales, durante los últimos 25 años han surgido teorías que cuestionan dicha universalidad. «Ahora hay otras teorías, relacionadas con la experiencia de las personas, que explican que las emociones dependen del contexto».
La idea del miedo universal ha correspondido a un paradigma de investigación predominante en el pasado, sin embargo, en la actualidad existen tendencias que afirman que no existe la universalidad en las emociones, sino que éstas dependen de un contexto particular.
Para conocer, a través de la lingüística de corpus, la forma en que el miedo se manifiesta, el Dr. Rodríguez Sánchez analiza diversos textos con el fin de identificar qué es lo que le da miedo a la gente. Posteriormente, sistematiza y visualiza dicha información en mapas, que le permiten observar las relaciones entre las palabras y la manera en que coocurren.
A través de textos de diversa procedencia, visualiza las relaciones que existen entre las palabras y los textos. Así, el académico y su equipo de trabajo reunieron cuatro conjuntos de textos, conocidos como corpus: noticias de prensa, ensayos de humanidades y ciencias sociales, textos de Twitter y, por último, crónicas, para su estudio.
Los textos también son sometidos a análisis estadísticos, que muestran las redes de palabras analizadas en cada uno de ellos, haciendo posible la observación de la coocurrencia de las palabras. «Identificamos una serie de palabras que ocurren alrededor del miedo para, luego, observar qué sucede alrededor de otras palabras y tejer redes».
Esta red se construye a partir de concurrencias y permite obtener un listado de aproximadamente 100 palabras, que pueden buscarse en los textos para analizar su relación y la forma en que aparecen alrededor del miedo. Después de ello, es posible realizar comparaciones específicas.
El investigador enfatiza que se trata de una investigación guiada por datos, una forma de análisis que se desarrolla a partir del procesamiento de los textos. Para ello utiliza mapas, que funcionan como redes y que revelan las palabras que coexisten, las que aparecen simultáneamente y las que se relacionan entre sí.
La investigación ha arrojado que, en cada corpus, el miedo se manifiesta de manera diferente e, incluso, se identifican palabras específicas en cada uno de ellos. Por ejemplo, en redes sociales, como Twitter, el equipo de estudio ha encontrado que el miedo se relaciona con el hecho de no ser comprendido o de estar solo. En los textos filosóficos y de humanidades, el miedo adquiere connotaciones históricas y antropológicas.
El estudio es desarrollado colaborativamente con un grupo de investigadores en neurohumanidades. Esta rama de la ciencia parte de retomar datos biométricos frente a determinados estímulos, como los lingüísticos; en este sentido, la investigación busca conocer las reacciones que existen ante ciertas frases o estímulos lingüísticos.
Este enfoque implica que, al exponer a una persona a determinadas frases o estímulos lingüísticos, ésta reacciona de una manera específica y mensurable mediante datos biométricos. Para ello, son medidas las reacciones eléctricas en el cerebro, así como la temperatura de la piel, el ritmo cardiaco, la intensidad de las pulsaciones y la sudoración. A través de estos datos es realizado un análisis estadístico, que permite encontrar de manera concreta cómo se manifiesta el miedo en el cuerpo.
El investigador afirma que, en el futuro, el trabajo interdisciplinario y la especialización en diversas áreas serán fundamentales para el intercambio de conocimiento. Particularmente en el tema del miedo, será indispensable contar con especialistas de distintas disciplinas, sobre todo, ante los cambios que han surgido en la sociedad, como la falta de control, y para comprender qué es lo que esto provoca en las emociones.