CAMBIO CLIMÁTICO: HIDROLOGÍA Y SOCIEDAD

16.09.2026

¿Qué implica reforestar: bienestar, calidad de vida o recuperación de la naturaleza?

Fotografía: Julieta Espinosa 2026

Dr. Enrique González Sosa

Si bien entendemos, los árboles son vitales para la subsistencia del planeta y reforestar constituye la permanencia de la vida o la regeneración de la naturaleza, pero ¿por qué es primordial identificar el papel de los árboles en el planeta? y ¿por qué es necesario conocer su funcionalidad natural?

 

Los árboles proveen una diversidad de servicios esenciales, algunos directos: alimentos, materiales y medicinas; otros de regulación de procesos naturales: secuestro de carbono, purificación del aire, control del agua y la regulación de la temperatura; los fundamentales: protección del suelo, producción de oxígeno y creación de hábitats; sin olvidar los culturales: recreación, salud mental y estéticos.

 

A partir de los anterior, dilucidemos el valor de reforestar un millón de hectáreas en el país. ¿Cuántos árboles representa? Si partimos de un espacio promedio entre cada árbol de 28 m2 y una mezcla de árboles pequeños, medianos y grandes, sin olvidar que los árboles vigorosos -nogales- demandan un entorno de más de 100 m2, en el futuro cercano podríamos tener cerca de 357 millones de nuevos árboles.

 

Si presumimos sus servicios, sin duda los beneficios serían cuantiosos. Ahora bien, pensemos particularmente en el servicio de control del agua, esencialmente el agua que fluye por el tronco, denominado flujo cortical (stem flow, en inglés). Teóricamente es una maravilla el proceso físico del control de agua y el transporte de materia: el flujo cortical baja por la corteza del tronco hacia el suelo, por simple gravedad, lo cual ocurre por igual en árboles de centros urbanos y de sistemas boscosos. En números, el de control del agua de 72 árboles de un diámetro de 30 cm tendría la capacidad de regular un espacio similar a un campo de futbol.

 

Aunque es fascinante este proceso, muchas veces está oculto o no es evidente que es parte de la naturaleza, que nutre de vida. De ahí la importancia de la reforestación o, en su caso, la conservación de la vegetación.

 

Hay una riqueza en agua y vida en el tronco de los árboles y su corteza, la cual es vital, al constituir un ecosistema exuberante y diverso: abarca hongos, bacterias, líquenes epifitos, briofitas, metazoos y artrópodos, ente otros. Ya sea lisa o rugosa, la corteza de los árboles actúa como una interfaz de intercambio de masa y energía entre los árboles o bosques, almacena agua y transporta partículas y solutos, modificando el pH del agua.

 

De igual forma, la morfología de la corteza: textura, espesor, forma, número y cresta de los surcos, es determinante en los procesos físicos relacionados con el transporte de agua y masa. El micro relieve de la corteza es un elemento modulador de las propiedades hidro y quimiodinámicas de la escorrentía a través del tronco del árbol.

 

Analógicamente, el comportamiento hidrológico es semejante al de una cuenca hidrológica: el follaje del árbol representa la superficie de captación de la cuenca; la lluvia que atraviesa los huecos entre las hojas, la infiltración; el flujo de la corteza de las ramas, la red de drenaje; y el flujo cortical, la corriente principal de la cuenca. A partir de esta analogía, podríamos explicar la hidrodinámica del flujo cortical en un contexto de flujo a superficie libre con la ecuación unidimensional de conservación de masa y conservación de momentum, apoyándonos en el espesor de la lámina de agua (tirante) que escurre por el tronco y, así, explicar el papel modulador de la corteza.

 

El transporte de masa ocurre en torno al perímetro mojado, incluyendo los surcos de la corteza donde se produce la lixiviación, que determina la concentración espacial entre el flujo del tallo y la corteza. En este comportamiento, la velocidad del flujo por el tronco (5x10-3 ms-1) regula el proceso de lixiviación y determina el pH del agua que escurre, indudablemente dependiendo de la morfología de la corteza y el tipo árbol (lisa o rugosa).

 

Globalmente, el flujo cortical representa entre 2.5% y 15% de la lluvia anual. Imaginemos la funcionalidad de los árboles desde el punto de vista hidrológico. De una lluvia promedio de 550 mm anuales -como es el caso de la cuenca del Río Querétaro-, suponiendo que 10% fluye por el tronco (55 mm), 72 árboles aportarían 405 m3. Trasladando esto al millón de hectáreas reforestado, esperaríamos un volumen aproximado de 2,000,000 m3 anuales, considerando que es una estimación, que supone árboles bien establecidos en un periodo entre 20 y 30 años.

 

El volumen de agua regulado por los árboles puede variar en función del tipo de corteza, lisa o rugosa. Además de influir la distribución espacial de los árboles, su densidad por unidad de área, la diversidad de la vegetación, la edad y tamaño de los árboles, así como de las características de la lluvia y topografía del terreno.

 

Si imaginamos el paisaje urbano, donde normalmente los árboles son plantados en pequeñas áreas de suelo desnudo, rodeado de pavimento impermeable, el flujo de agua que entra al suelo es fundamental para la recarga profunda de agua subterránea y para la evapotranspiración, la cual es parte de la regulación de la temperatura ambiente.

 

La comprensión de este proceso de transporte de agua y masa en bosques urbanos sirve para optimizar los servicios ecosistémicos y diseñar ciudades más sostenibles, más inclusivas, seguras y resilientes, considerando la construcción de espacios e infraestructura verde.

 

Las conexiones de la ecología de la corteza y la hidrodinámica del flujo de savia en el tallo de los árboles pueden incorporarse, de manera importante, en la creación de infraestructura verde, ya que reducen la degradación del suelo y proporciona vida silvestre. De igual forma, el flujo cortical transporta partículas que pueden ser indicadoras de la contaminación química atmosférica proveniente de emisiones vehiculares e industriales, a pesar de que la acumulación de partículas pueda estar influenciada por la evaporación y por la lluvia.

 

En esta exposición de ideas y respuestas al valor de reforestar, simplemente podemos ver que los procesos físicos están interconectados y modulados por los troncos de los árboles, fundamentales en la permanencia de vida en el planeta.

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