2 de julio de 2026
Mextli Moreno
Con el nombre Metodología para la estimación de demoras en las plazas de cobro mexicanas, un grupo de investigación del Instituto Mexicano del Transporte (IMT), liderado por el Dr. Cesar Montiel Moctezuma, desarrolló una metodología que permite conocer las carreteras con mayor tránsito vehicular en el país.
El proyecto tiene como base información geográfica de las casetas de cobro, la delimitación de sus áreas de influencia y la integración de eventos de congestión reportados por los usuarios. Información, a partir de la cual, fueron generados indicadores para medir tanto la severidad como la recurrencia del tráfico en las carreteras de México e identificar, así, niveles de congestión.
Jefe de la Unidad de Laboratorio Nacional en Sistemas de Transporte y Logística de la Coordinación de Transporte Integrado y Logística del IMT, el Dr. Montiel Moctezuma explica que el objetivo del proyecto fue identificar las casetas con mayores problemas de tráfico en México, es decir, aquellas en las que los vehículos tardan más tiempo en cruzar.
El proyecto tuvo su origen en la actualización de la Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-033-SCT2-2024, la cual establece la urgencia de reducir los tiempos de espera de los usuarios en las casetas de cobro; objetivo que puede alcanzarse mediante la incorporación de nuevos carriles de cobro o la optimización de los tiempos de transacción.
En este sentido, el especialista reiteró la importancia de conocer cuáles casetas que están cumpliendo con este parámetro y cuáles no para, posteriormente, aplicar tecnología que mejore la movilidad. «En general, nuestro enfoque es tecnológico».
El objetivo fue alcanzado luego del análisis de más de 600 millones de registros, generados entre abril y diciembre de 2025, los cuales incluyeron información de todas las casetas del país. A partir de esta base de datos, fue filtrada la información de cada caseta tomando como referencia los primeros 3 km en ambos sentidos.
La metodología desarrollada en el IMT permitió obtener indicadores por nivel de severidad del flujo vehicular, clasificados en cinco niveles, que van desde una muy baja, donde el flujo vehicular es prácticamente libre, hasta niveles bajos y moderados, en los que existen ligeras afectaciones. También fueron detectados niveles de severidad de moderada a elevada, donde la congestión impacta de manera significativa a los tiempos de recorrido.
A decir del investigador, «del total de la información, se identificaron diversas variables clave que sirvieron como base para el análisis y el desarrollo del modelo matemático”. Así, a través de este último, fueron realizadas operaciones de acuerdo con la clasificación de cada variable, lo que permitió obtener valores específicos por caseta y representarlos de manera visual en mapas.
El modelo permite identificar cuáles son las casetas más conflictivas, tanto por el volumen de vehículos como por el tiempo que tardan en cruzarlas. Con esta información, existe la posibilidad de implementar soluciones tecnológicas específicas.
Los resultados mostraron una mayor concentración de flujo vehicular en la región centro del país, así como en diversas carreteras ubicadas en el norte de la República, destacando que es en los primeros 3 km de entrada y salida donde se generan congestionamientos, incluso, en casetas federales.
Algunas casetas, como las de Ciudad de México -segundo pido del Periférico-, se ven afectadas por otros factores como el tráfico propio de la vialidad y la complejidad de la ciudad.
Otro hallazgo relevante fue que las casetas con conexiones transfronterizas presentan problemas de movilidad asociados principalmente al tipo de operaciones que se realizan, como el traslado de productos a través de vehículos de carga.
Desde su percepción, el Dr. Montiel Moctezuma puntualiza que si es optimizada la forma en que vehículos y personas se desplazan por las carreteras más conflictivas del país, se logrará una mejora significativa en la movilidad.
A partir del diagnóstico realizado, será determinado qué casetas intervenir e, incluso, qué tecnología implementar para mejorar el flujo vehicular, es decir, el trabajo en campo, con el fin de detectar otros factores y resolver la problemática mediante soluciones tecnológicas.