Valor social: agregado obligado del Cideteq

Julieta Espinosa

Dr. Luis Arturo Godínez Mora-Tovar / Fotografía: Jorge Alcántara

«Conocimiento y tecnologías limpias para el bienestar social» fue el lema con el cual surgió en 1991 el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica (Cideteq); uno de los 27 centros públicos de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) que, ubicado en la comunidad de Sanfandila en el municipio queretano de Pedro Escobedo, es considerado referente nacional e internacional en la materia.
A casi 24 años de su fundación, el Cideteq persigue la misión de «lograr el liderazgo en investigación y conocimientos tecnológicos, así como en la formación de talento humano en Electroquímica y medio ambiente, para incrementar la competitividad y productividad de sus clientes dirigiendo sus esfuerzos a los sectores público, privado y académico con presencia a nivel nacional».
Único en el país por su especialización, el Cideteq ofrece una ventana al conocimiento de una disciplina científica ancestral que, vigente en nuestros días, resuelve y es potencial solución a problemáticas fundamentales de la vida contemporánea. Sobre ello, Serendipia platicó con el Dr. Luis Arturo Godínez Mora-Tovar, titular de la Dirección del Cideteq, desde donde lo ha conducido durante la última década.
Ingeniero químico con tres grados de maestría (Química, Fisicoquímica y Comercialización de la ciencia y la tecnología) y un doctorado en Fisicoquímica, el Dr. Godínez Mora-Tovar habla sobre la pertinencia de la Electroquímica, sus retos y potencialidades, al tiempo que fundamenta lo que él llama valor social como componente obligado de todo proyecto desarrollado en el Centro.

 

La Electroquímica en la actualidad

Para poner en contexto a la Electroquímica en el mundo actual, haré una precisión objetiva. Una de las sociedades más antiguas de los EE.UU. es The Electrochemical Society (antes American Electrochemical Society) que, fundada en 1902, congrega a 8000 científicos de más de 70 países del mundo. Por su parte, la International Society of Electrochemistry agrupa a 3000 miembros de 70 países. Esto da una idea de que no es una disciplina menor.
Cierto es que cuando se habla de Electroquímica y sus aplicaciones, en mayor medida, no se les liga. La Electroquímica es un tema que se piensa complejo, electricidad y química juntas resultan complicadas, pero no se tiene claro qué es y para qué sirve.
De manera informal, la Electroquímica es la química en la que por lo menos uno de los reactivos son electrones. Por una parte, los electrones no viajan sueltos en medio alguno, tienen que hacerlo a través de un conductor; mientras que, por la otra, las especies químicas generalmente están en un medio. Entonces, la Electroquímica opera siempre en lugares donde hay una interfase, es decir, en una zona entre un material conductor -como un electrodo- y un medio donde hay reactivos. Básicamente esto es la Electroquímica, una química en la que uno de los reactivos es un reactivo muy limpio y ahora explicaré por qué.
En Química, las reacciones constituyen la parte más simple de un proceso. Cuando uno hace síntesis química, uno mezcla A, B y C, y obtiene D, E y F; cuando uno mezcla A, B y C, nunca obtiene D, sólo pueden modificarse algunas condiciones para obtener un poco más de lo que se desea pero siempre en presencia de contaminantes. Es por ello que la mayor parte del esfuerzo y recursos es destinado a la limpieza del producto, a separarlo. A nivel industrial, las reacciones tienen lugar en reactores pero donde verdaderamente está la inversión es en separar el producto de interés comercial.
La Electroquímica tiene ese potencial; al ser los electrones uno de los reactivos, éstos pueden administrarse a voluntad sintetizando sólo lo que se quiere, de manera tal, que no hay subproductos que separar. La Electroquímica tiene esta gran ventaja, la desventaja es sólo su complejidad.
La Electroquímica está presente en la actividad humana actual, aunque no se vea que lo esté. Todas las baterías que utilizamos parten de sus principios: generan corriente porque en su interior suceden reacciones químicas que dan lugar a ello. Todos los fenómenos de corrosión -que al final son de estabilidad de materiales- son fenómenos electroquímicos de oxidación o reducción de los materiales en su interacción con el medio.
No hemos tenido éxito en ligar a la Electroquímica -por su nombre- con sus aplicaciones. En los planes de estudio de las escuelas de Química no se visualiza a la Electroquímica como un tema independiente, sino que está inmerso en temas como corrosión, reacciones redox, etc. La Electroquímica, no obstante, es una disciplina madura, de alto impacto, que permea en muchos ámbitos; es la química de los electrones y debemos trabajar para popularizarla.

 

La Electroquímica en México

La Sociedad Mexicana de Electroquímica (SMEQ) fue constituida por el impulso de seis electroquímicos mexicanos en 1983. Al comparar los 112 años de The Electrochemical Society con los 31 de la SMEQ, se sabe que la mexicana es una sociedad joven, aunque no por ello pequeña y es que al momento cuenta con grupos de trabajo en 19 estados de la República desarrollando 10 temas en el área.
En México, de los 27 centros públicos de investigación del Conacyt, hay uno en Electroquímica y eso es un tema importante para el gremio, y es que no es un centro de Química donde existe un grupo fuerte, débil o regular en Electroquímica, como ocurre en otras instituciones. En varias universidades y centros de investigación hay departamentos de Química sólidos, grandes, en los que alguien hace algo de Electroquímica, como una rama de la Química de los electrones. El Cideteq es el único centro especializado en Electroquímica, es el único centro que tiene un posgrado (maestría y doctorado) en Electroquímica. Insisto, esto es importante porque no es un tema periférico, no es un tema accesorio, es un tema sobre el que se hace investigación como «el tema» para solucionar algún problema particular.
Para ejemplificar lo anterior, basta hablar del agua. En el país está establecido el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), un centro especializado en el tema con 450 investigadores. Es un centro sólido y, entre su quehacer, desarrolla distintas formas de tratamiento del agua: biológicas, físicas, químicas y… ¿qué pasa con las electroquímicas?
En el tratamiento de aguas hay nichos en los que una aproximación es la mejor y, en ocasiones, la única. En el Cideteq desarrollamos así, sistemas electroquímicos de tratamiento de aguas, no compitiendo contra el IMTA sino atacando el nicho en el que los sistemas electroquímicos son la mejor alternativa. Con este ejemplo quiero mostrar el impacto y la importancia de tener un centro especializado en Electroquímica y no uno, en el que la disciplina corresponda sólo a un departamento.

 

Valor social agregado

Seguiré el ejemplo del agua. Durante nuestra asistencia a un congreso en el extranjero, nos acercamos a la Bill and Melinda Gates Foundation, un organismo que financia proyectos encaminados a mejorar la salud de las personas y, darles la oportunidad de salir de la pobreza y hambre extremas. Tras nuestro acercamiento, en el Cideteq desarrollamos un sistema electroquímico de tratamiento de aguas que no emplea platino, iridio, ni material oneroso alguno y que puede ser empleado en tratamiento de aguas residuales de los hogares en comunidades de escasos recursos.
Con esto quiero enfatizar que en el Cideteq también nos interesa desarrollar eso que no harán las grandes empresas, ese es nuestro papel. La misión de todos los centros públicos de investigación del Conacyt y, por lo tanto, del Cideteq es utilizar el conocimiento para generar valor social.

 

Generar, transferir y servir

El trabajo del Cideteq está estructurado en tres áreas: investigación, desarrollo tecnológico y servicios. El área de investigación está encargada de generar conocimiento científico validado y de los cuatro programas de posgrado, cuyos principales productos son proyectos de infraestructura, proyectos patrocinados y alumnos formados.
Dicha área desarrolla ocho líneas de investigación (bioelectroquímica, corrosión, electrodepósitos, energías alternativas, ingeniería electroquímica, nanotecnología, remediación de suelos y tratamiento de aguas), mediante el trabajo de 38 investigadores. Al tiempo que atiende a 133 alumnos del posgrado (maestría y doctorado) en Electroquímica y el posgrado (maestría y doctorado) en Ciencia y Tecnología con Especialidad en Ingeniería Ambiental, ambos pertenecientes al Programa Nacional de Posgrados de Calidad del Conacyt.
El área de desarrollo tecnológico está encargada de transferir el conocimiento existente y no necesariamente de nueva generación. Esta área no está obligada a desarrollar publicaciones o mantener una membresía en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), su obligación es establecer contratos con las empresas y, a través de ellos, generarles valor y competitividad en temas de tecnología ambiental, de materiales y de procesos.
La tercera área es la de servicios, la cual tiene dos funciones: una interna, consistente en brindar servicios acreditados en el desarrollo de proyectos internos y una externa, en la que ofrece dichos servicios acreditados (materiales, análisis químico y acreditaciones ante la Entidad Mexicana de Acreditación [EMA]) a la industria.
El impacto de este último grupo está reflejado en el hecho de que de las 274 empresas atendidas en 2014, 228 (83 %) estuvieron vinculadas al Cideteq a través de la contratación de algún servicio.

 

Visión a futuro

Integrar en un mismo grupo a aquellos que generan conocimiento, transfieren conocimiento y ofrecen servicios acreditados genera mayor valor. Estamos en una etapa enfocada en la generación de dicho expertise, a hacer que los tres grupos sean reconocidos por su autoridad en sus áreas y eso lo hacemos a través de la política de acreditaciones.
En el área de servicios, Cideteq cuenta con dos laboratorios acreditados ante la EMA (Laboratorio de Análisis Químico y Laboratorio de Microscopía Electrónica), que entre ambos suman 86 técnicas acreditadas ante la misma entidad. Asimismo cuentan con la acreditación AS 9100, correspondiente a la industria aeronáutica y que convierte al Cideteq en el segundo centro público de investigación del Conacyt en obtenerlo.
En cuanto al área de investigación, las acreditaciones radican en que de los 38 investigadores que la integran, 62 % son investigadores nacionales nivel I, 24 % nivel II, 9 % nivel III y 5 % candidatos. La acreditación en administración de proyectos es la única pendiente y en la que estamos trabajando.
Con dichas acreditaciones estamos generando el expertise que nos permitirá fusionar proyectos transferibles con servicios acreditados y con conocimiento de punta. Ese es el ideal.

 

                    Dr. Javier Ávila Morales. La investigación científica, fundamental en la Medicina

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