El Centa, soporte científico-tecnológico en aeronáutica de México

Julieta Espinosa

Dr. Felipe Rubio. Director del CENTA. Fotografía: Jorge Alcántara

México ocupa el sitio 14 entre los países desarrolladores de industria aeroespacial, así de acuerdo con la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (Femia), 300 son las empresas del sector establecidas en 18 entidades federativas del país, encabezadas por Baja California, con 71; Sonora, con 52; y Querétaro, con 41.

 

La industria aeroespacial en México forma parte de la cadena de suministro internacional de piezas fabricadas, subconjuntos, materias primas, ingeniería, diseño y servicios, incluido en ellos el MRO (mantenimiento, reparación y operaciones); lo que brinda empleo a un aproximado de 43 000 personas. Un contexto que ubica a Querétaro, por su ubicación geográfica, como el sitio adecuado para la atención de aquellas necesidades pendientes que el sector reclama.

 

Ubicado en un terreno de 4,5 hectáreas, dentro del polígono del Aeropuerto Internacional de Querétaro, fue inaugurado el pasado 12 de enero, el Centro Nacional de Tecnología Aeronáutica (Centa); lo anterior como parte del cumplimiento presidencial al compromiso número 17, que en su momento dictaba: «la creación y operación del Centro Nacional de Investigación y Certificación de Materiales Compuestos para la Industria Aeronáutica en Querétaro».

 

Iniciadas las operaciones del Centa es que su director, el Dr. Felipe Alejandro Rubio Castillo, compartió con Serendipia los antecedentes, objetivos y planes del segundo centro del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) a su cargo:

 

El nacimiento del Centa

 

Querétaro, históricamente había tenido una participación marginal en el sector aeronáutico, básicamente representada por la Industria de Turbo Propulsores (ITP), establecida en el estado en 1998 y adquirida en 2016 por Roll Royce, que fue la primera empresa aeronáutica constituida en la entidad; y en su momento, por el Centro de Ingeniería Avanzada en Turbomaquinaria de General Electric (CIAT-GEIQ). El sector estaba muy focalizado en el mantenimiento de turbinas.

 

Fueron entonces varios los aspectos que detonaron la industria aeronáutica en la entidad. Uno, la construcción del Aeropuerto Internacional de Querétaro (AIQ) en 2004, el establecimiento de Bombardier Aerospace en 2006 y la creación de la Universidad Aeronáutica en Querétaro (Unaq) en 2007. Dichos acontecimientos detonaron un proceso, mantenido hasta la fecha, de atracción de inversión extranjera directa.

 

Se dice fácil, pero la tasa de crecimiento de la industria aeroespacial en el estado se ha mantenido en el orden de 16 % a 17 % anual sostenido; que, al compararlo con el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que es del orden de 2,3 %, realmente se puede dimensionar la importancia del desarrollo de la industria en Querétaro.

 

Al percibir este crecimiento, la Femia tuvo un acercamiento con el entonces candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, a quien le evidenciaron la necesidad de un soporte científico-tecnológico puntual. Sucede que en Querétaro, además de los tres centros del sistema Conacyt (Cidesi, Cideteq y Ciateq), había otros tantos pero todos con un enfoque monotemático de atención a un mercado plural; es decir y a manera de ejemplo, la rama metalmecánica atendía alimentos, automotriz, aeronáutica, energía… no había una institución dedicada específicamente al sector.

 

El Centa nació del reclamo de una entidad especializada en los temas que la industria aeronáutica demandaba; y es que, una vez confirmado el compromiso presidencial -el número 17-, la Femia realizó un levantamiento de requerimientos en la industria, no sólo en Querétaro, sino en todo el país. Femia agrupaba a más de 90 % de las industrias del sector, de tal manera, que el ejercicio resultó representativo. Después de ello, pasó un tiempo desde la ratificación de la construcción del Centro hasta el reinicio del proyecto en septiembre de 2015.

 

Previo a la Femia, en el Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial (Cidesi) [en aquel momento dirigido por el Dr. Felipe Rubio Castillo] realizamos un estudio, cuyos resultados fueron coincidentes en cuanto a temas a desarrollar. La aportación más relevante del estudio de la Femia, en cuyo caso participaron investigadores del Cidesi, fue el establecimiento de prioridades; no desde un punto de vista académico, sino a partir de las necesidades de operación de las plantas industriales.

 

De esta manera, fue que se constituyó el eje central de la planeación tecnológica de Centa: lo que la industria necesitaba en el corto, mediano y largo plazo. Un ejercicio que también permitió conceptualizar arquitectónicamente el Centro, su equipamiento y la conformación del personal que habría de integrarse a él. A manera de resumen, el Centa nace de la demanda de la industria aeroespacial de generar una infraestructura científico-tecnológica que de soporte a la competitividad del sector.

 

Soporte de la competitividad

 

En los últimos 10 años, las empresas que se han establecido en Querétaro son fabricantes de equipo original, en las que, en una operación inicial, todo el suministro de materiales y servicios científico-tecnológicos es efectuado desde sus matrices; un elemento que les resta competitividad por el costo y tiempo involucrados en el proceso. A manera de ejemplo, un componente sometido a ciertos procesos debe ser enviado a un primer y, en algunos casos, a un segundo país para ser verificado o expuesto a procesos adicionales, antes de regresar a México y reincorporarse a un conjunto mayor.

 

La idea del Centa, entonces, es desarrollar las capacidades que complementen ese proceso en temas de certificación y acreditación, así como apoyar a la industria nacional a que incursione en la cadena de proveeduría del sector aeronáutico.

 

Desde un punto de vista nacional, tener inversión extranjera directa implica generación de empleo -de personal calificado-, que las mismas empresas -a partir de la Unaq y otros medios- ha ido desarrollando, lo que ha contribuido al bienestar del país. Por otro lado, la operación de la industria se ha caracterizado por ser superavitaria y es que, a pesar de que la inmensa mayoría de los insumos son importados, el valor agregado que se genera en el país ha dejado una derrama positiva de divisas.

 

En este contexto es que el Centa se constituye como un elemento que coadyuva al desarrollo de la competitividad de las empresas que llegan al país; así como un atractor de inversiones, pues a medida de que el Centro avance -ésta es la primera de tres etapas en Querétaro-, se incrementará la confianza de los inversionistas al contar con un apoyo científico-tecnológico para atender sus procesos de diseño, modelo y simulación de sus componentes; de manufactura; de aseguramiento de la calidad y de certificación.

 

Fotografía: Jorge Alcántara

Integrador de capacidades

 

El Centa, desde su nacimiento, se ha visualizado como una institución integradora de capacidades. Sucede que en el país hay grupos trabajando en temas relacionados o relacionables con el sector aeronáutico, no obstante, al estar dispersos no constituyen una capacidad de respuesta a los requerimientos del sector.

 

De lo anterior, es que el diseño estratégico del Centro pretende articular a los centros Conacyt y generar colaboraciones con centros de investigación universitarios e instituciones extranjeras, que cuentan con 70 años de experiencia en el sector, con una infraestructura muy importante y con las que compartimos clientes. El mercado de la aviación comercial es muy pequeño en cuanto a actores involucrados, por lo que nuestra capacidad integradora nos permitirá apoyar el proceso de certificación, la atracción de inversión extranjera directa y el crecimiento de la competitividad.

 

La articulación interinstitucional permitirá evitar inversiones costosas en equipos que, en muchos casos, son utilizados de manera esporádica. A manera de ejemplo, pensemos en un microscopio de muy alta resolución, que supone una inversión considerable y que emplearemos tres veces al año; de haber instituciones que cuenten con él, podemos gestionar una colaboración y, lograr su certificación y empleo. Dicha oportunidad va más allá del equipo, están los investigadores y tecnólogos que operan los equipos, que cuentan con una gran experiencia y que nos brindan la oportunidad de responder con mayor agilidad y de forma estructurada.

 

De manera adicional a la visión interna del Centa, el Conacyt cayó en la cuenta de que en varios sectores -como el aeronáutico- existen capacidades dispersas o duplicidades, por lo que generó el modelo de consorcio, que no es una personalidad jurídica, sino una forma de trabajo en la que se comparten capacidades.

 

El Centa, así, integra un consorcio con ocho instituciones que potenciarán sus capacidades en equipamiento y recursos humanos, y que forman parte del sistema Conacyt: el Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial (Cidesi), el Centro de Tecnología Avanzada (Ciateq), el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica (Cideteq), la Corporación Mexicana de Investigación en Materiales (Comimsa), el Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA), el Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías Competitivas (Ciatec), el Centro de Investigación en Materiales Avanzados (Cimav) y, el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE).

 

Formalizada la integración del consorcio, al momento realizamos la gestión para el intercambio de investigadores e, incluso, para la transferencia de parte o la totalidad de proyectos según las capacidades de cada institución. En un futuro próximo está previsto, también, el desarrollo de un programa de posgrado que complemente los que el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Autónoma de Nuevo León ofrecen.

 

 

Dr. José Gregorio Solorio Munguía

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