ECOLOGÍA DEL PAISAJE HOY

27.09.2017

[Desarrollo sustentable], el peligro de ser irrelevante. Parte V

Dr. Pedro Joaquín Gutiérrez-Yurrita

 

Naciones Unidas, una vez más, toma cartas en el asunto para tratar de detener la discusión estéril entre los norteamericanos tecnócratas-oficialistas y a los ambientalistas (leer parte IV de esta serie); y lo hace a su estilo, procurando varias reuniones para terminar formando una comisión internacional, avalada por los grandes círculos de poder político y económico de aquel entonces. La resolución 38/161 del 19 de diciembre de 1983: «[…] la Asamblea General acogió con beneplácito el establecimiento de una comisión especial, que deberá presentar un informe sobre el medio ambiental y la problemática mundial hasta el año 2000, y más adelante, incluidos proyectos de estrategias para lograr un desarrollo duradero».

 

Aunque este discurso nos haga recordar la famosa frase del astronauta Buzz Lightyear: «To infinity and beyond!», no se trata de salir de la Tierra para alcanzar un desarrollo equitativo entre todos los pueblos del orbe trayendo alimentos y recursos de otros planetas, se trata de que los que más tienen -gracias a un mejor desarrollo tecnológico y por haber explotado los recursos naturales de países que ahora no tienen ni recursos ni tecnología- compartan sus logros y ayuden a conservar los recursos naturales que aún quedan casi intactos.

 

Ya entrados en 1984, Naciones Unidas dicta el siguiente mandato para que sea trabajado por la recientemente conformada Comisión Mundial sobre el Medio Ambiental y el Desarrollo, bajo la coordinación de la política noruega Gro Harlem Brundtland:

 

  • Examinar los temas críticos de desarrollo y ambiente, y formular propuestas realistas al respecto.
  • Proponer nuevas formas de cooperación internacional capaces de influir en la formulación de las políticas sobre temas de desarrollo y ambiente, con el fin de obtener los cambios requeridos.
  • Promover los niveles de comprensión y compromiso de individuos, organizaciones, empresas, institutos y gobiernos.

 

Aunque el informe no es muy extenso, nos centraremos a lo que nos atañe, que es el desarrollo sostenible. El Capítulo 3, punto 27, fue el germen de la discordia mundial: «Desarrollo duradero: Está en manos de la humanidad hacer que el desarrollo sea sostenible, duradero, o sea, asegurar que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias. El concepto de desarrollo duradero implica límites -no límites absolutos, sino limitaciones que impone a los recursos del medio ambiental el estado actual de la tecnología y de la organización social- y la capacidad de la biosfera de absorber los efectos de las actividades humanas». (Lo escribo textual para que cada quien obtenga sus deducciones).

 

Como ven, no tiene desperdicio este concepto o esta definición de desarrollo sostenible, empezando porque para la Comisión, sostenible es duradero y sólo puede ser duradero bajo el punto de vista de los economistas que lo hicieron: si de manera perpetua se pudieran explotar los recursos; y es un texto tan amplio, que todo cabe.

 

Esta situación sólo es factible con un buen desarrollo tecnológico y organización social, los cuales se amplían más en el punto 28: «La satisfacción de las necesidades esenciales exige no sólo una nueva era de crecimiento económico para las naciones donde los pobres constituyen la mayoría, sino la garantía de que estos pobres recibirán la parte que les corresponde de los recursos necesarios para sostener ese crecimiento […]». Los recursos son la transferencia de tecnología, el apoyo técnico y la preparación de científicos de calidad. Ah, y por supuesto, el dinero para poder desarrollar estas tres áreas, las cuales conllevarían a la reducción de la pobreza, si se realizaran con eficiencia y eficacia.

 

El punto 29 insiste en que los ricos adopten un modo de vida que respete la ecología (¿?), dado que esta situación, aunada a la explosión demográfica, nos conduce a sobrexplotar los recursos del planeta, de tal manera que: «[…] Se puede, pues, proseguir el desarrollo duradero, únicamente si el tamaño de crecimiento de la población está acorde con las cambiantes posibilidades de producción del ecosistema». Esta oración, la dejo de tarea…

 

El último punto del capítulo, el 30, establece, entre muchas cosas, que el desarrollo duradero « […] no es un estado de armonía fijo, sino un estado de cambio, por el que la explotación de los recursos, la dirección de las inversiones, la orientación de los progresos tecnológicos y la modificación de las instituciones se vuelven acordes con las necesidades presentes, tan bien como con las futuras». Esto es en esencia lo que dice el informe de desarrollo duradero (sostenible) en un sólo capítulo con cuatro puntos y una página de escritura, pero no fue el final del conflicto. Marcó, más bien, el inicio de todo un nuevo paradigma para el orden mundial económico: crecer indefinidamente, porque eso es un desarrollo, crecer; y un adjetivo que denota eternidad, algo inacabable, duradero.

 

Desarrollo sostenible, ¡el peligro de ser irrelevante! ¿Por qué la frase? Porque, como hemos visto a lo largo de la historia de este paradigma económico-ecosocial, es tan general, tan abstracto, tan intangible, tan «caime bien» y tan «úsalo para todo y como quieras», que ya no es relevante hablar de él, tal vez como concepto, pero sí como la semilla de un fin ¿Y cuál es ese fin? Algunos -los economistas y tecnócratas- dicen que la sostenibilidad (sustentabilidad)1; otros -los ambientalistas y filósofos-, que conservar la naturaleza2;y los más sociales, que superar la pobreza y tener un mundo más armonioso basado en la equidad social intra y extrageneracional, donde el potencial de desarrollo humano no se deteriore con el tiempo, sino que crezca indefinidamente3.

 

 

 

1(Capítulo 2) «… los países No-OCDE no pueden desarrollarse con el modelo de la zona OCDE, debido a la escasez de recursos naturales (especialmente “de la energía, de los materiales, del agua y de tierras”). Estos límites “se manifestarán como costes crecientes y rendimientos decrecientes, y no como una pérdida repentina de una base de recursos” (WCED, 1987:10)».

2« […] “Somos unánimes en la convicción de que la seguridad, el bienestar y la misma supervivencia del planeta dependen de esos cambios ya”, que deben producirse “en los viejos enfoques del desarrollo y la protección del ambiente” (WCED, 1997:108-109)».

3« […] No pretendemos afirmar que este proceso sea fácil o sencillo. Al contrario, será preciso hacer selecciones penosas, por ello, en último análisis, el desarrollo duradero deberá apoyarse en la voluntad política (Nuestro Futuro Común, 1987: 24)».

 

 

 

[Desarrollo sustentable], el peligro de ser irrelevante Parte IV

Dr. Pedro Joaquín Gutiérrez-Yurrita

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